Nueva Etapa de la revista La Pecera

que inició su recorrido durante la crisis argentina del 2001 hasta el año 2009, en que dejó de publicarse en papel , hasta 2016,  en que reaparece con el Nro 15.

 "Ningún pez es demasiado raro para tu pecera" es el lema de la revista, inspirado en la conocida novela de D. H. Lawrence, señalando la heterogeneidad de contenidos y lenguajes. Y también, una apuesta por autores, poéticas y pensamientos a contrapelo.

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La PECERA.ne

ISSN 1666-8782

Fundada en Mar del Plata, otoño de 2001 © Editorial Martín y O. Picardo

DIRECTORES:

Osvaldo Picardo  y  Héctor Freire.

© 2016 Big Fish para La Pecera. Creado con Wix.com 

lapeceralibros@gmail.com

DIRECCIÓN POSTAL: Av. Pueyrredón 2387  5º Piso.  (1119) Capital Federal 

LILIANA LUKIN y HÉCTOR FREIRE, poemas inéditos

LILIANA LUKIN nació en 1951. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Abracadabra , Ed. Plus Ultra, 1978; Malasartes , Ed.Galerna, 1981, Descomposición.1980-82 , Ediciones de la Flor, 1986; Cortar por lo Sano, Ediciones Culturales Argentinas, 1987; Carne de Tesoro, Editorial Sudamericana, 1990; Cartas , Ediciones de la Flor, 1992; Las preguntas, Ediciones de la Flor,1998; retórica erótica , Ediciones Asunto Impreso, 2002; Construcción comparativa, Alción Editora,2003; Teatro de Operaciones. Anatomía y Literatura, Ediciones en Danza, 2007; Obra reunida.1978-2008, Ed. del Dock, 2009; Libro de buen amor, CILC Ediciones, 2010, La Etica demostrada según el orden poético, Ediciones La Cebra, 2011. En 2015 publica El Libro Del Buen Amor y Ensayo sobre el poder, Wolkowicz Editores. Sus libros han sido traducidos al francés, al alemán y al inglés, y han sido reeditados.

 Con una amplia y destacada actividad docente y cultural, Lukin, egresada de Letras de la UBA, es actualmente docente en la Licenciatura en Crítica de Artes del UNA (Universidad Nacional de las Artes), donde también organizó desde 2007 a 2012 las “Jornadas Cuerpos Argentinos” y coordinó el grupo de investigación “Cuerpos Argentinos”, así como desde 2005 a 2015 coordinó la Clínica de escritura poética de la Biblioteca Nacional de Argentina, donde fundó Ediciones La Biblioteca/ colección miliuna, que publicó 21 libros de poesía.

Sus trabajos sobre Shoah, Dictadura, representación del cuerpo,al igual que sus ensayos, compilaciones, curadurías literarias y otras performances, pueden consultarse en su sitio web: www.lilianalukin.com.ar

 

 

 

 

"Yo existo, pero menos de lo que se cree; tú más; él está muerto; nosotros miente."

 Pascal Quignard

 

 

mamá me dice a mí “mamita”

me ama mamá, cuando no sé

cómo hacerle olvidar el futuro,

y le digo “pero mamá”,

y es todo, esa objeción en

medio de la vida que el lenguaje

alcanza a la boca:

“pero mamá”, le digo y la beso

con eso, la beso

 

 

 

 

(…) a mi madre que me enseña cada día los dientes de la mortalidad.

                                                                                          H.Cixous

 

I

mi madre y yo tuvimos el mismo sueño:

ella en su salud, yo en mi enfermedad,

ella en mis brazos y yo en el cuenco de tierra

que sus ojos hacían para vaciar

la bolsa de semillas.

Mi madre anota en papelitos:

remover, regar, poner

en agua y dejar que repose:

en su salud ella adelantaba

tiempo para mí, iba adelante

haciéndome camino en el trabajo

de sobre ponerme al andar.

 

Entre dos vidas ella elige

siempre la misma, otra vez, y yo

no olvido ese detalle a sus espaldas.

En sus brazos no me recuerdo,

pero en el sueño que ambas

tuvimos ella veía por mí.

Dentro de su boca le daba

cada frase y su boca

cerrada masticaba, reía

mi alimento, reía de mí

que alimentaba con las frases del sueño

nuestro imposible despertar.

 

 

 

II

 

(Le hablo-murmuro- en sus ojos

mientras duerme:

“hay un paisaje que se inclina

ante nosotras que pasamos

una en brazos de otra

en la tormenta del sendero”

y ella, sin abrir los labios:

“sacáme de mi cuerpo,

sacáme de mí que quiero estar

afuera, en el aire de ustedes,

y no que el aire deba pasar por mí”

así, mientras dormíamos)

 

 

 

 

 

III

 

A mis hijos, pensaba, yo he sabido

dar de mamar, de hablar, mis

manos vistieron de música

sus cuerpos, pero a mi madre

no sabré todavía,

aunque ella y yo

tuvimos el mismo sueño,

ver cómo se hace de pequeña

en un mundo domesticado

para siempre ante mí,

que no puedo prometerle

lo que ambas deseamos despiertas.

 

 

 

IV

 

 

 

algo que fluye antes

que yo: mis hijos

algo que fluirá después:

mi madre y padre.

 

Yo cargo a mi

madre y ella me dice

lo que no sabré hacer

me da

recetas

listas de cosas

que guardo en el montón

 

 

 

V

 

mi madre y yo

subimos por la misma

escalera: cuando

voy ella vuelve

ante mí que me distraigo

entre uno y otro

escalón, años

 

me mareo de alturas

a medias, yo, que creía

tener las imágenes claras

veo todo

fuera de campo, sufro

por no alcanzar

a escribir la media sombra

 

me azuza

como si tuviera ideas

fulgurantes, mientras ella

con lápiz anota la vida

en papelitos

que cuando nos cruzamos

me da a leer

 

 

 

 

junio 2015 – agosto 2015

HÉCTOR FREIRE  nació en 1953 en Buenos Aires, ciudad en la que reside. Es Profesor en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Forma parte del consejo de redacción de la revista Topía y es codirector de LA PECERA . Fue el compilador, junto a Yago Franco y Miguel Loreti, del volumen ‘Insignificancia y autonomía (debates a partir de Cornelius Castoriadis)’. Seleccionó y prologó la antología ‘El cine y la poesía argentina’ (Ediciones en Danza, 2011). En el género ensayo publicó ‘Literatura y cine, uso del vídeo en el aula’ —en co-autoría con Maximiliano González Jewkes—, ‘Sostiene Tabucchi (todo es una película)’ —en co-autoría con Roberto Ferro, Maximiliano González Jewkes y Ana Paruolo—, ‘De cine somos (críticas y miradas desde el arte)’, ‘El cine en su laberinto: literatura, pintura y sociedad’ y ‘Cine en tiempos de insignificancia’. Poemas de su autoría han sido incluidos en las antologías ‘De la utopía al compromiso’, ‘La poesía del siglo XX en Argentina’ (Colección Visor de Poesía, 2010),’Muestra 18 poetas argentinos’, ‘Muerte’, ‘Poesía de pensamiento. Una antología de poesía argentina’. Publicó los poemarios ‘Quipus’ —en co-autoría con Patricio Sabsay y Daniel Calmels—, ‘Des-Nudos’ —en co-autoría con Daniel Calmels—, ‘Voces en el sueño de la piedra’, ‘Poética del tiempo’, ‘Motivos en color de perecer’ y ‘Satori’.

 

 

 

 

MOTIVOS VISUALES

 (Tres films-Tres poemas)

 

 

RITUAL

 

                            En un sereno brillo

                                en  una más dorada luz.

                                Emily Dickinson

 

 

El humo perfumado del incienso

llena  el espacio,

le otorga una falsa duración al tiempo.

Sólo su aroma es real:

como en aquel poema de Dickinson

donde la luz se transforma en cenizas

y ya no carga con lo inútil.

 

“Vacila en su retirada y se mantiene en reserva”,

resiste en la paciencia del oculto crecer.

 

En el jardín la exigencia del día hace de la noche

una presencia vacía, una quieta pasión.

 

 

Sobre el film A quiet passion (2016) de Terence Davies.

 

 

 

 

MUJER FRENTE A LA VENTANA

 

Esa mujer captada de espaldas, en su silencio cotidiano

desde el interior de su cuarto, temporaliza la espera,

dilata y proyecta la nostalgia hacia una realidad lejana.

Hacia una suspensión emotiva que prevalece

más allá de los muros de la casa.

Afuera, la arboleda se refleja en el cristal, espejo

que se funde con su rostro enmarcado en la ventana:

el retrato de un severo anuncio que niega

definitivamente un futuro de felicidad.

 

-Lo que hemos olvidado no nos olvida, ya que

la memoria es una distancia superior al recuerdo-

 

Intimidad e inmensidad encuentran su centro

en la mampara que separa a la mujer del exterior.

 

 

Escena del film Revolutionary Road (2008) de Sam Mendes.

 

 

 

 

CHAUVET

                                  No eres más que un huésped oscuro

                                             sobre la tierra tenebrosa.

                                                                                      Goethe

 

La luz de una antorcha rústica ha puesto sus dedos

de carbón de pino sobre las frías paredes de la cueva.

Objetos familiares venerados en la simplicidad

de un drama natural de más de 30.000 años.

 

El silencio de Chauvet se apaga y las pinturas arden:

el lomo musculoso de un león, una grieta en la roca

que se vuelve cabeza. Boca, en el corazón de la piedra.

Una manada de caballos al galope que hacen del presente

una eternidad a la luz del fuego entre estalactitas de ámbar.

 

Quizás esos hombres quisieron representar lo real

a través de lo ilusorio. La naturaleza a partir de las imágenes.

La poesía del fuego y su poética del sexo:

el Minotauro de Picasso que abraza a la mujer desnuda.

 

En la cueva de los sueños olvidados, un bisonte es mucho más

que un animal, y el cráneo de un oso un altar florecido.

El fuego produce la luz, aunque la antorcha no ilumine su base.

Sin embargo, la llama anima el espíritu del chamán,

las fuerzas ocultas que habitan esas bellas formas.

 

En Chauvet los sonidos primitivos imitan lo que se ve

antes de traducir lo que se oye. Cueva pictórica

dentro de un espacio sonoro con sus propias resonancias.

En esa soledad, el espacio se mueve y el tiempo despierta.

 

Los animales se agitan cuando tiembla la luz de las antorchas.

Llama y Pintura: Cine. Y el mismo destino, materiales vulgares

que producen  el movimiento: el tiempo que transcurre

y la duración que huye de la calma.

 

Esas pinturas son como los sueños:

convocan los recuerdos más lejanos

los miedos de las primeras noches frías,

el pasado del fuego. La huella artística

más antigua de nuestra presencia en la tierra.

 

Hoy mirar en el cine –esa otra “cueva moderna”-

nos aleja del mundo para ampliar el mundo.

Nos obliga a seguir soñando.

 

 

A partir del film Cave of forgotten dreams (2011) de Werner Herzog