Aulicino, lector de La Pecera

Recuperación -o "rescate", como dice la prensa gráfica- de tradiciones; entretejido de obras y crítica; sobriedad y trabajo lograron que se cumpliera el slogan de la publicación, inspirado en la novela de D. H. Lawrence: "Ningún pez es demasiado raro para tu pecera".

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La Pecera, dirigida por Héctor Freire y Osvaldo Picardo desde Mar del Plata, logró en veinte años un perfil abierto pero no multiforme en el ámbito de la poesía argentina. Ya era mucho que naciera y renaciera, primero sobre papel y luego solo en la Red coleando rítmica y firmemente como un pez, para seguir la metáfora reciaria. La Pecera quiso y logró, además, presentar peces vivos en paisajes imaginarios, parafraseando a Marianne Moore.

Todo esto significa que estuvo asociada, desde el comienzo, a una línea general que finalmente se hizo más evidente cuando auspició la publicación en 2015 de una antología de poesía argentina "de pensamiento", siguiendo esta clasificación básica del poeta Santiago Sylvester, quien incluía en esos términos desde Macedonio Fernández a poetas de las últimas promociones. La poesía de pensamiento abarcaba autores que a primera vista se considerarían "reflexivos" y a muchos otros de una poesía reflexiva en sentido mucho más elástico. Si el segundo número en papel de La Pecera publicó entre sus notas principales un estudio de Sylvester sobre Alberto Girri, que nadie dudaría en considerar la flor y nata de la reflexibilidad, el primer número se abría con un trabajo firmado por O. P. sobre Francisco Madariaga, que murió en 2000.

 

Madariaga fue un autor que la ortodoxia académica -si existe alguna respecto de la poesía- consideró siempre de estirpe surrealista. La nota venía seguida de una serie de poemas de Madariaga y era seguida por una nota de Esteban Moore sobre Jack Kerouac que citaba a Gary Snyder cuando mencionó "lo divino en el mundo cotidiano" que Kerouac trasmitía con serenidad. Seguía el "Poema sobre el doctor Sax", traducido por el propio Moore. Este tipo de sucesión de notas y poemas marcó la dinámica de La Pecera. En ella se agitaron peces diversos que se mueven en distintas líneas de flotación, con colores distintos, pero con las mismas branquias y en el mismo elemento.

Es significativo el rumbo de los dossiers de La Pecera, desde el inicial "Aburrimiento y felicidad", con ensayos temáticos y una colección universal de poemas, hasta "Ciencia y poesía" que también pone poesía junto al ensayo. En este caso la selección incluye poetas argentinos de tres generaciones nacidos en distintas provincias. La lista la inician Arturo Álvarez Sosa, Germán Arens, Claudio Archubi, Mario Arteca, Bruno Di Benedetto. Los dossiers se interesaron también por el mar, los animales, la ciudad y la mencionada poesía de pensamiento. Uno de ellos estuvo dedicado al texto íntegro del poema "La ventana", de Yannis Ritzos, en la histórica traducción de Juan L. Ortiz publicada en 1973 en Rosario por las ediciones de El Lagrimal Trifurca, que dirigía Francisco Gandolfo.

Recuperación -o "rescate", como dice la prensa gráfica- de tradiciones; entretejido de obras y crítica; sobriedad y trabajo lograron que se cumpliera el slogan de la publicación, inspirado en la novela de D. H. Lawrence: "Ningún pez es demasiado raro para tu pecera". Y todos lo son, podría decirse, cuando conviven como constelaciones en el ambiente lejano y al vez familiar del mar o del cielo.

Jorge Aulicino