Nueva Etapa de la revista La Pecera

que inició su recorrido durante la crisis argentina del 2001 hasta el año 2009, en que dejó de publicarse en papel , hasta 2016,  en que reaparece con el Nro 15.

 "Ningún pez es demasiado raro para tu pecera" es el lema de la revista, inspirado en la conocida novela de D. H. Lawrence, señalando la heterogeneidad de contenidos y lenguajes. Y también, una apuesta por autores, poéticas y pensamientos a contrapelo.

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La PECERA.ne

ISSN 1666-8782

Fundada en Mar del Plata, otoño de 2001 © Editorial Martín y O. Picardo

DIRECTORES:

Osvaldo Picardo  y  Héctor Freire.

© 2016 Big Fish para La Pecera. Creado con Wix.com 

lapeceralibros@gmail.com

DIRECCIÓN POSTAL: Av. Pueyrredón 2387  5º Piso.  (1119) Capital Federal 

TRADUCCIÓN

Poemas de Ivo Barroso y de Osvaldo André de Mello

Ivo do Nascimento Barroso, conocido como Ivo Barroso (Ervália, 25 de diciembre de 1929) es un escritor, poeta y traductor brasilero. Reside en Rio desde 1945, se formó en Derecho en la  "Universidade da Guanabara", y en Lenguas y Literaturas Neolatinas en la Faculdade Nacional do Rio de Janeiro".

Desde joven comenzó a traducir poesía, y se relacionó con el  movimento concretista, y fue editor adjunto del Suplemento Literário do Jornal do Brasil. Entre 1968 y 1970, vivió en Holanda, donde comenzó a traducir los Sonetos de Shakespeare. En Portugal de 1973 a 1978, redactor en jefe de la revista Seleções do Reader's Digest y comenzó a traducir toda la obra poética de Rimbaud. En Inglaterra entre 1983 e 1984, se dedicó a la poesía de  T. S. Eliot.

Publicó los libros de poemas "Nau dos náufragos" (1982) y "Visitações de Alcipe" (1991) en Portugal, y "A caça virtual e outros poemas" (2001) en Brasil. Editó los libros "Poesia e prosa", de Charles Baudelaire (1995) y "À margem das traduções", de Agenor Soares de Moura (2003). Luego escribió "O Corvo e suas traduções" (2000), sobre la obra de Poe, y "Poesia ensinada aos jovens" (2010).

Además de los ya mencionados, tradujo al portugués a  Eugenio Montale ("Diário póstumo"), André Breton ("Nadja"), André Gide ("A volta do filho pródigo"), André Malraux ("A condição humana"), August Strindberg ("Inferno"), Georges Perec ("Vida, modo de usar", "A coleção particular" "Viagem de inverno"), Hermann Hesse ("O Lobo da Estepe", "Demian"), Italo Calvino ("Seis propostas para o próximo milênio", "O castelo dos destinos cruzados", "As cosmicômicas", "Palomar"), Italo Svevo ("A consciência de Zeno", "Senilidade", "A novela do bom velho e da bela mocinha"), Jane Austen ("Razão e Sentimento", "Emma"), Marguerite Yourcenar ("Golpe de misericórdia", "O denário do sonho", "O tempo, esse grande escultor"), Nikos Kazantzakis ("Ascese"), Romain Rolland ("Colas Breugnon"), Shel Silverstein ("Uma girafa e tanto", infantil) e Umberto Eco ("O pêndulo de Foucault").

 

Poemas de Ivo Barroso traducidos por Osvaldo Picardo

 

FORMA Y FONDO

Un poema precisa ser

algo más que el simple

desarrollo de la elipse

ascendiendo en un huso

achatado.

 

Si sube

(y es bueno que suba),

deberá desenrrollarse

de sí mismo,

multiplicar el impulso inicial

y acelerar el empuje de la subida.

 

Inútil, aún,

si en esa forma de hélice

despetalada en sonidos

y sílabas,

no tuviera allá adentro

el combustible de la sangre

que atestigue su

condición humana.

 

 

 

DESPOJAMIENTO

 

Eliminé el exceso de paisaje

simplifiqué toda decoración

retiré cuadros flores ornamentos

apagué velas copas mantelitos

y la música

 

Expulsé la inutilidad del discurso

 

En la mesa de madera

desnuda

apenas dos platos blancos

sin cubiertos

El banquete será tu presencia.

 

 

 

VIDA

Los chicos parlotean en el playground

una hormiga escala el himalaya de un vaso

el maiteno ostenta la perplejidad de

sus hojas bífidas

el mármol de la ventana espera otro millón

de años

 

yo escribo

 

 

 

CONTEMPLACIÓN DE LA LLUVIA

 

Ya fui poeta y escribí versos de amor.

Hoy contemplo la lluvia y espero la llegada del correo.

 

Es cierto que los años alteran muchas cosas,

pero no es sólo la edad, el desgaste del exterior;

algo más hondo nos envejece también el alma

que contempla el vacío y no espera salvación.

 

Creí en dioses , pensé que escribir

era mi aventura, mi barco embriagado,

pero el viaje de vuelta era siempre conciente

de que no existe un destino a perseguir.

 

Debía haber algún saldo positivo,

un libro de versos, momentos de claridad,

el goce de los paisajes y de las mesas estrelladas,

pero sólo tengo resentimientos y tristes recuerdos.

 

No puedo disimular un mensaje de esperanza,

tampoco sabiendo que la lluvia va a pasar,

que tal vez mañana llegue una carta.

Osvaldo André de Mello nació en  Divinópolis (Minas Gerais), el 30 de agosto de 1950. Graduado en Letras (Português/Inglês) y especializado en Literatura Brasilera y en Linguística Aplicada.

Entre sus obras poéticas, podemos mencionar “A palavra inicial” de 1969; “Revelação do acontecimento” de 1974; “Cantos para flauta e pássaro” de 1983; “Ilustrações” de 1996; “Meditação da carne” de 1997; “As mesmas palavras” de 2012; “Lua Nova” de 2014.

Fue un actor importante en gestión cultural del municipio de Divinópolis, ocupando diversos cargos.

Desde joven el  autor obtuvo elogios de importantes nombres como Carlos Drummond de Andrade, Bueno de Rivera, Henriqueta Lisboa, Osman Lins, entre otros, a la par del reconocimiento crítico. Se formó y se reveló en el contexto poético de efervescencia de las vanguardias brasileñas de los 50, en la “encruzilhada modernista” de la época. Como afirma Helton Gonçalves de Souza, es también y originalmente “una poesía crítica”. 

El mismo poeta, explicando el título de su libro “Lua Nova”, afirmaba que  "ningún observatorio en el mundo tiene la foto de la Luna en la fase nueva y  una de las características de mi poesía es justamente el misterio que está detrás de las cosas: lo invisible".

 

 

Poemas De Osvaldo André De Mello traducido por O.Picardo

 

 

 

BUENO DE RIVERA AMABA LAS NUBES,

 

Bueno de Rivera amaba las nubes,

las manchas de la madera, las filtraciones

en las paredes, las rayaduras, en fin

la plasticidad de esos elementos,

que, en cierta configuración temporal,

le permitía dibujar, o mejor encontrar

seres imaginarios. Bueno de Rivera me preguntó

sobre esas cosas. Le conté que conocía la raya

en la puerta de un baño, con la pintura desconchada.

Así el regalo de la poesía se manifiesta

-concluyó- antes de la palabra.

 

 

 

 

 

 

 

LA ACTRIZ

 

La intimidad conquistada con el personaje

de Irma Nogueira, día a día y hace más de una década,

impidió percibir el hallazgo del espacio escénico

de la actriz que se expande en olas,

ahogando de placer al espectador, ambos tomados de las manos,

las mangas arremangadas, construyendo la verdad del teatro.

No se dio cuenta que, mientras buscaba estofas distintas,

lo que al personaje le agregaba, éste se lo devolvía

hasta la médula –donde vivían los recursos histriónicos,

las sutilezas de las raíces dramáticas, la locura diaria y la humildad

con que ofrece dionisíacamente el cuerpo, a las invisibles personas

con quienes dialoga y comparte el escenario,

esta generosa luz corporal que necesitan para vivir.

 

 

 

EL BRUJO

 

Os Sertòes inscribió a Euclides da Cunha

en la categoría de gran brujo de la humanidad.

El aludido texto, crepitante, sumaba la poética

de todas las referencias originales y recogía

las imágenes insólitas de la narrativa: el soldado

y los caballos muertos en la batalla, momificados,

en el sertón; los enormes árboles enterrados

de las matas surgen al sol los gajos de los frutales;

la inteligente sociedad de solidarias especies…

Oh Lector, de a poco, así, avanza, se interna

en la guerra, hasta comerse los ojos de aquella

extraña cabeza arrancada de Antonio Conselheiro.

El texto euclidiano cintila de tal manera que apenas

una frase ostenta un manojo de luces abiertas

en todos los sentidos. Para saborearlo basta suponer

que es un vino de Oporto: extremo placer de cálices

de cristal. Os Sertòes se apodera de la memoria

y para siempre enciende de emoción la piel

del lector. No hay cómo desleer, no hay cómo apagar,

no hay cómo abandonar tal brujería de lenguaje.