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Nueva Etapa de la revista La Pecera

que inició su recorrido durante la crisis argentina del 2001 hasta el año 2009, en que dejó de publicarse en papel , hasta 2016,  en que reaparece con el Nro 15.

 "Ningún pez es demasiado raro para tu pecera" es el lema de la revista, inspirado en la conocida novela de D. H. Lawrence, señalando la heterogeneidad de contenidos y lenguajes. Y también, una apuesta por autores, poéticas y pensamientos a contrapelo.

La PECERA.ne

ISSN 1666-8782

Fundada en Mar del Plata, otoño de 2001 © Editorial Martín y O. Picardo

DIRECTORES:

Osvaldo Picardo  y  Héctor Freire.

© 2016 Big Fish para La Pecera. Creado con Wix.com 

lapeceralibros@gmail.com

DIRECCIÓN POSTAL: Av. Pueyrredón 2387  5º Piso.  (1119) Capital Federal 

ENSAYOS

El poeta, narrador, crítico y profesor David Lagmanovich (Huinca Renancó, Argentina, 1927 - Tucumán, Argentina, 2010)  dejó, con la generosidad y amistad que lo caracterizaba, este ensayo inédito para nuestra revista:  "Entre los fragmentarios recuerdos de lecturas, apuntemos éstos. Tienen de común el tratar, en una u otra medida, de la música. A veces ella es tema; otras, acompañamiento y aun pretexto. Los musicólogos —especie temible—  dispondrán, sin duda, de calificaciones adecuadas para cada uno de estos trozos. Nosotros, no. Sólo queremos evocar, con cada uno de esos fragmentos, una distinta presencia de la música. Desde la letra impresa, hemos percibido cómo la fugitiva música da testimonio de sí, como desde el azahar lo hace la futura rotundidad de la naranja..."

La literatura migrante es aquella que interroga de un modo imperioso las generaciones que nos anteceden. A veces la pregunta se instala en el texto por omisión, agujero negro, silencio. No es propia tan sólo de los escritores que han migrado de su país de origen y se han radicado en otros países y hasta han cambiado de lengua de escritura, puesto que la literatura es siempre en sí misma migrante.

  Se migra, se quiera o no. Se viaja en la memoria y ella se hará presente de forma altamente singular en la literatura. El otro, nuestro extranjero, nos interroga.  

Muy posiblemente el término “écfrasis” apareciera por primera vez en alguno de los muchos tratados de Retórica que desde el siglo I de nuestra era empleaban tanto los pedagogos griegos como los romanos para la preparación de los futuros oradores en el arte de la persuasión. Estos manuales proponían a sus alumnos una serie de ejercicios retóricos  que incluían entre otros, a la  narración, la sentencia, la refutación, el lugar común, el encomio, el vituperio y la descripción. Es precisamente lo que hoy conocemos como “descripción” lo que entonces se denominó “écfrasis”, una estrategia retórica consistente en “exponer en detalle y presentar ante los ojos de manera manifiesta el objeto mostrado”

A la común interpretación de que Magallanes “dió el nombre de patagones a los aborígenes de la costa atlántica sur para indicar lo descomunal de su pie” [1], María Rosa Lida propuso en cambio que esa denominación derivaría de un personaje de la novela de caballería Primaleón: ese personaje “era grande de cuerpo y de gran fuerça” y se llamaba Patagón. “Sin duda Pigafetta no creyó necesario glosar la designación impuesta por Magallanes y familiar a todos por la leidísima novela.” (Lida: 323). Leidísima novela de caballería, como confirma Marcel Bataillon: “el Primaleón, libro tan editado en el siglo XVI, tan aprovechado o aludido por escritores del XVI y del XVII”.

Si bien, la palabra “sororidad” no fue reconocida por la Real Academia Española hasta finales del año 2018, el polifacético y controvertido escritor vasco,  Miguel de Unamuno hacía uso de ella, hace ya casi un siglo, en al menos dos de sus publicaciones.

Probablemente la primera vez que aparece el término sea en el Prólogo a su novela La tía Tula (1920), ese relato de “raíces teresianas y quijotescas” como lo califica el mismo autor.

Héctor J. Freire escribe sobre este poeta que hoy casi olvidado, fue admirado y traducido por Lysandro Z.D. Galtier, cuya obra inconmensurable formó a varias generaciones de lectores argentinos.  

Oscar Wladislas de Lubicz Milosz nació en 1877 en Lituania. En 1931 se naturaliza francés. Su obra múltiple y diversa, sustenta una calidad y densidad interior siempre extraordinaria. Comprende, entre 1899 y 1938, unos treinta títulos, entre los que se destacan: Las siete soledades (1906) – Los elementos (1911) - Ars Magna (1924) – Los Arcanos (1917) . Milosz pertenece a esa categoría de hombres y de poetas como Proust, Rilke, Pessoa o Machado, seres que en cierto modo sobreviven a su expresión y la sobrepujan. Figuras en quienes se encarna una realidad ignorada. Una especie de “milagro” une sus personas, sus vidas, su presencia y lo que hay de más sutil y de más extraño en sus obras. Son algo más que poetas: se diría que son la revelación misma de la poesía.

LAS NUEVAS PELÍCULAS DE CARRETERA: DE PASEO AL APOCALIPSIS por Gabriel Cabrejas

A pesar del cotidiano sedentario del pueblo estadounidense, o quizás debido a eso, anida en su imaginario una sed de desarraigo excursionista, de aventurerismo solitario, tanto que Hollywood incubó un género tan americano como el western: la road movie o película de carretera. No debe extrañar en una cultura mitificadora de la libertad, contradictoria con el afán propietario pero afín a la ideología colonial (en el sentido del corazón de colonos), ese cruzar fronteras que empiezan espaciales y terminan, inexorablemente, espirituales. Viaje iniciático y de camaradería, sobre todo masculina; autoconocimiento y superación, compañerismo y dialéctica competitiva, pasaje a una metarrealidad tan exterior como intimista....

Año -399. Sócrates es acusado y condenado a muerte por un tribunal ateniense bajo los cargos de impiedad y de corrupción de la juventud. Su condena no se hizo efectiva inmediatamente sino un mes después del dictamen. Durante ese tiempo, sus discípulos ofrecieron pagar una multa para salvarlo y llegaron a proponerle fugarse, lo que Sócrates no aceptó. Eligió la opción de beber cicuta y reivindicó, así, su convicción acerca de la existencia de un alma inmortal razón por la que defendía que se debe recibir a la muerte sin temor alguno. Las disquisiciones que tuvieron lugar durante el tiempo entre la condena y la ejecución han sido y siguen siendo objeto de numerosas hipótesis y conjeturas.

El filósofo danés Søren Kierkegaard formuló en su libro Prólogos (1844) la necesidad de elaborar una teoría del prólogo, algo que más de un siglo después llevó adelante G. Genette en su estudio sobre los llamados “paratextos” y que tituló precisamente Umbrales, haciendo referencia a los aledaños del texto. Luego de realizar un rápido recorrido a través de varios textos, entre ellos Cinco prefacios a cinco libros no escritos (1872) de F. Nietzsche, “Fuera-de-libro (Prefacios)” (1972) de J. Derrida y Prólogos con un prólogo de prólogos (1975) de J. L. Borges, nos detendremos especialmente en el caso paradigmático de Miguel de Unamuno y en  su filiación con Macedonio Fernández. Las conclusiones apuntan a subrayar la novedad que este “género” adquiere en las formulaciones de estos escritores: el gesto autorreferencial de teorizar desde el prólogo sobre el prólogo en un ejercicio de deconstrucción y resignificación del mismo. El lugar privilegiado que ambos asignan al problema teórico de lo marginal versus lo central,  de lo abierto versus lo cerrado, de lo concluso versus lo inconcluso responde a una común concepción estética que apuesta por el fragmento, el esbozo o el proyecto provisional deconstruyendo la mímesis realista del XIX.

El vasto mosaico cultural que conforman las distintas regiones del continente, con sus respectivos procesos históricos, sus particularidades étnicas, su variedad de lenguas y costumbres, ha despertado desde los inicios especial interés entre pensadores y artistas, del que surgen los principales interrogantes: ¿en qué consistiría la identidad latinoamericana?, ¿qué herramientas teóricas son apropiadas para abordar esta y otras problemáticas de nuestra cultura?, ¿resultarían suficientes y adecuados los saberes importados de Europa u otros centros de estudio exteriores para dilucidar las cuestiones que nos son propias? Tal interés se actualiza cada vez que determinadas circunstancias obligan a considerar la identidad y el destino latinoamericanos en términos de autonomía y/o subalternidad respecto de otras culturas.

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