Nueva Etapa de la revista La Pecera

que inició su recorrido durante la crisis argentina del 2001 hasta el año 2009, en que dejó de publicarse en papel , hasta 2016,  en que reaparece con el Nro 15.

 "Ningún pez es demasiado raro para tu pecera" es el lema de la revista, inspirado en la conocida novela de D. H. Lawrence, señalando la heterogeneidad de contenidos y lenguajes. Y también, una apuesta por autores, poéticas y pensamientos a contrapelo.

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La PECERA.ne

ISSN 1666-8782

Fundada en Mar del Plata, otoño de 2001 © Editorial Martín y O. Picardo

DIRECTORES:

Osvaldo Picardo  y  Héctor Freire.

© 2016 Big Fish para La Pecera. Creado con Wix.com 

lapeceralibros@gmail.com

DIRECCIÓN POSTAL: Av. Pueyrredón 2387  5º Piso.  (1119) Capital Federal 

HÉCTOR FREIRE:

DERIVAS DE LA POESIA

Selección de su libro inédito

Turner: tinta derramada de las nubes,

             barnizada por la lluvia

             navega en medio de corrientes

             de luz.

 

 

César Vallejo: alimentar con poesía el corazón

                        cuando arrecia el dolor.

 

                        Hay golpes en la vida, yo no se…

 

 

Odyseas Elytis: la poesía nos enseña a aprender a ver el milagro

                           que  tiene sus raíces en la incertidumbre:

                           El sol del mediodía flota en el aire

                           y lo que parecía sólido se desvanece

                           más allá de todo apego.

                         

 

“Las ideas poéticas” son incomprobables: arrojan un sentido sin posibilidad de refutación, tan sólo una correspondencia fluida entre los objetos, un afuera reversible con un interior indivisible. Dos planos de un mismo aspecto existencial. Entre la luz y la oscuridad, incluso superando este sistema de opuestos.

 

La poesía es la belleza hacia lo que es invisible. Hacia el antes de lo que es. Lo que está al inicio de toda primavera.

El poeta funda el presente. También la poesía es el alimento del exilio.

Al evocar lo oculto, evoca: sueños, fantasmas, cuerpos, olores, y caminos.

Ambición de la poesía: que la expresión supere a lo ya expresado.

 

En el agua como en la poesía siempre triunfa el movimiento: la arena cede bajo sus pasos, cautiva de verde las superficies calcinadas. Penetra el tórrido verano con ropajes de viento.

Se dice: que el agua como la poesía solo es sensible a las modulaciones, al estremecimiento del equilibrio, para estallar en presencia que todo lo cubre.

Busca la frescura de la muerte y a su alrededor hierve el tiempo.

Héctor Freire nació en Buenos Aires, en 1953. Poeta. Profesor en Letras, crítico literario y de cine. Fundador de la Primera Escuela Literaria del Teatro IFT. Fue Jurado del Fondo Nacional de las Artes (género Ensayo). Director de la revista Rizoma. Forma parte del Consejo de Redacción de la revista Topía (psicoanálisis, sociedad y cultura). Jefe de Redacción de la revista Barataria, y jefe de Edición de la revista cultural La Pecera (Mar del Plata). Fue guionista del programa televisivo DNI. Algunos de sus libros de ensayos son Literatura y cine (1996). Sostiene Tabucchi (1999), De cine somos: críticas y miradas desde el arte (2007). Coeditor de Insignificancia y autonomía -debates a partir de Cornelius Castoriadis - (2007). El cine en su laberinto -literatura, pintura y sociedad- (2009). Actualmente es codirector de LA PECERA NE En poesía, entre otros libros, ha publicado Quipus (1981), Des-Nudos (1984), Voces en el sueño de la piedra (1991), Poética del tiempo (1997) y Motivos en color de perecer (2003), que obtuvo el Premio del Fondo Nacional de las Artes. Su último libro de poemas es Satori (2010).

Todo poema es un Atlas

           

¿Cómo se hace un poema fuera del tiempo? Y ¿dónde está el corazón de su latido?. ¿Nos esperará, si toda escritura poética, por naturaleza, siempre es impuntual?

 

 

¿Es la poesía tan “lenta” como dicen, o simplemente deja al tiempo correr? No hay comienzo, nunca hubo un comienzo.

 

 

 

Dicen los antropólogos que la tribu de los sioux no tenía una palabra para nombrar el tiempo. ¡Qué maravilla poética! Quizás porque el tiempo es la cárcel del hombre.

 

 

La poesía se toma su tiempo, por eso “sabe diferente”: en un poema siempre es “más tarde”, porque es “más temprano”.

 

 

Lo que hemos olvidado no nos olvida, ya que la memoria es una distancia superior al recuerdo.

La poesía está ligada a lo perdido sin límites, y se apresta para algo que no llegará nunca. Duerme tan profundo que no puede soñar.

En un poema el Tiempo sucede a la Historia. No hay finalidad, tan solo dirección. Donde lo real es producto de la imaginación.

 

Movimiento de la poesía como extensión de la mente, gestos de un cuerpo imposible de leer más allá de su propio cuerpo. Somos nombrados por lo que nunca somos.

 

 

La poesía es un “reloj que adelanta”. Toda poesía es contemporánea.

Es “resurrección” de lo que ha desaparecido. Permite preguntarnos sobre el primer enigma: ¿por qué el deseo del pasado se transformó en el erotismo del lenguaje? Su tiempo es espacio resurgiendo, un retorno hacia su mayor fuerza. Todo poema es tiempo recobrado, bisagra: la intuición del instante, una ventana que se abre. Un dictado de plenitud.

 

 

El puente de la poesía es estrecho, demasiado estrecho para el corazón del hombre. El puente de la poesía viene del río. Se construye de oscuros sedimentos, conectan memorias falsas con recuerdos verdaderos. La poesía pareciera dar cuenta de esta situación, de esta paradoja, en la cual cada poeta en su “pasaje” personal e íntimo, escribe según las reglas de su pasión. Mientras tanto el río fluye indetenible, y la vida como el poema ocurre...

 

La poesía es silencio en “estado sólido”, donde cada poema se añade a un único poema (Poesía Vertical). Un impulso que no se detiene, un constante partir. El recuerdo de algo ya existido que resuena como eco.

El instante poético se nutre del pasado, de aquello que queda de lo que pasa.

Lo primero fue el viaje, luego la duda y después la nostalgia poética.

Nostos: el viaje de regreso.

 

¡Cuánta poesía aislada en la Poesía!

 

La “poesía actual consiste en derramar una dosis de ácido sobre el viejo lirismo”.

Frases hechas adornadas de terminología informativa: decir algo en general sin significar nada en particular.

A veces, sólo a veces registrar fugaces vistazos sobre la realidad exterior.

En la mayoría de los casos no exhiben dudas ni vacilaciones. Es posible que sean dogmáticos. Y hasta a los “más nombrados” les agrada la comodidad. ¿De qué se asustan hoy los rebaños?

La poesía habita en un cuarto alquilado, nunca en un domicilio propio, fijo.

Ezra Pound dejó de lado la tajante división entre lo antiguo y lo moderno, entre lo racional y lo intuitivo. Su inteligencia poética es un erotismo refinado,

Poesía de pensamiento: lo que ve el poeta es un proceso mental, amplificado a partir de lo visual. En cine se llama montaje: fragmentos que se unen para formar una idea.

Recordemos que Eisenstein desarrolló la noción de montaje de atracciones, a partir de los haikus del poeta Basho, y del poema Marina de Rimbaud.

 

 

                                                       

... llamo “mirada poética” más a la facultad de establecer relaciones,

que a la de escoger imágenes.

 

 

 

En poesía de pensamiento, el acceso a la idea, cuyo nombre remite al acto de ver, es como una mirada liberada de las limitaciones de la vista. Su indiscreción es el atrevimiento natural de la mirada.

 

 

Víctor Erice: la poesía es una expresión extensiva del cine (y a la inversa). Un suplemento visual.

Lo real es una suma de escombros, ruinas, que en el cine-poesía devienen presencias estéticas. Las palabras y las imágenes parecen “como moverse en lo quieto”. Lo que agranda la idea de extranjería.

 

 

¿Es la poesía más que una línea de fe provisoria?

Extranjera que se hace a medida que se va afirmando en el texto:

huellas de pasos borradas en cada palabra. Y que sólo expresa su propia soledad. La poesía desafía toda creencia.

 

 

Todo lo que puede decirse de la poesía no es la verdadera poesía.