Poema de Luis O. Tedesco

"Queridísimo Hermano"

 "Queridìsimo hermano" fue publicado en 1995, en el libro VIDA PRIVADA. Por entonces, mi hermano vivía en Suiza. Nos veíamos poco. Así que le envié por correo postal estos cinco fragmentos que componen el poema, uno cada diez días, más o menos, para recordarnos los años de infancia que pasamos junto a nuestros padres, en una vida en común intensa y de gran cercanía y afectividad.  L.O. Tedesco

Luis O. Tedesco nació en Buenos Aires en 1941. Mientras construía su notable obra poética, también se destacó como editor en importantes sellos literarios argentinos. En 2005, El Fondo Nacional de las Artes publicó su Antología poética. En 2008 recibió el Premio Domingo Faustino Sarmiento, otorgado por el Senado de la Nación por su trayectoria literaria. En 2014, la Biblioteca Nacional lo distinguió con el Premio Rosa de Cobre. 

Ha publicado los siguientes libros: Los objetos del miedo (1970), Cuerpo (1975), Paisajes (1980), Reino sentimental (1985), Vida privada (1995), La dama de mi mente (1998), En la maleza (2000), Aquel corazón descamisado (2002), Lomas del Mirador (2006), Hablar mestizo en lírica indecisa (2009), Malón en cautiverio (2013), Lucho Maidana ataca. Monólogos en contexto de encierro (2014) y El sin... de mi aparente (2017). Acaba de publicar Poesía política, una antología donde recorre casi medio siglo de su escritura e incluye tres poemas inéditos.

Horacio González ha dicho que "La poesía de Luis Tedesco está asociada a la potencia de un vocabulario y una sintaxis que se postulan como nacionales y a una tradición que todo el tiempo busca subvertir. Lo que aparece más allá de un juego con la gauchesca es un proyecto de experimentar con la lengua sobre la que otros poetas, hablantes y oyentes ya han experimentado"

I

 

Breve y simple sea mi voz,

tímida ante el vasto rectángulo.

para evocar, queridísimo hermano,

la terrible delgadez de papá,

blanco entre blancas sábanas lascivas.

Jugó con nosotros,trabajó para nosotros.

Murió en una sala de hospital

entre otros que también morían.

Su cuerpo adusto quiero en mi poema,

las sílabas de su amor desordenado.

 

II

 

Como tantos, como casi todos,

hijos sanos de padres sin dinero,

comíamos la fruta vigorosa

con la boca gruesa del instinto

y los ojos devorando el potrerito.

Corríamos, queridísimo hermano.

en la espesura liviana del origen

como gambetas adheridas al vacío.

Mamá fantaseaba en la cocina

tricotas para la fría lejanía

de sus varones en la carne inhóspita.

Recuerdo a papá en la medianera,

su mirada fraseando nuestro juego,

el vaivén del andamio, su estatura...

 

III

 

Cincuenta años, yo más, que estamos vivos:

no dudes, queridísimo hermano,

cuando Dolor te pida celebrar

la terrible caricia del origen.

Brazos firmes y manos vacilantes,

voces apretadas al perímetro

de golpeados silencios familiares

hilaron nuestra infancia. No dudes:

cal viva del oscuro sedimento

vino a nosotros hacia libros lejanos.

Tan cerca mamá de orillas postreras

busca en tu llanto la extensa mirada.

Sean para siempre sus aguas felices...

 

IV

 

Y el olor, aquel incurable

olor de papá, la mordedura

de su aliento: sangre detenida,

sangre voraz de abuelos italianos

vaciada en el presagio de su vientre.

No fue suyo, queridísimo hermano,

tributo que premia duros trabajos

ni patios sombreados con uvas bermejas,

aroma de otros. No le fue dado

el calmo rostro que envejece y ríe.

Mientras su fuerza fiebres remotas

llevaban al aura del velo que aprieta,

Sueño, ya frío, ajenos aires bogaba...

 

V

 

De dónde, entonces, de qué nada

este resplandor del aire inmenso

brotando del susurro, de dónde

nuestra voz y las vagas lejanías,

pliegues de la similitud sensible,

pasto ardido en la casa del quebranto.

Te escribo, queridísimo hermano,

y la sustancia irreal de las palabras

roza la escandida grieta del milagro:

mis libros conversan con tus libros

y en los soleados potreros de la patria

rústicas leyendas lanzan su extravío.

 

                                                                                   Luis O. Tedesco (1995) 

Nueva Etapa de la revista La Pecera

que inició su recorrido durante la crisis argentina del 2001 hasta el año 2009, en que dejó de publicarse en papel , hasta 2016,  en que reaparece con el Nro 15.

 "Ningún pez es demasiado raro para tu pecera" es el lema de la revista, inspirado en la conocida novela de D. H. Lawrence, señalando la heterogeneidad de contenidos y lenguajes. Y también, una apuesta por autores, poéticas y pensamientos a contrapelo.

La PECERA.ne

ISSN 1666-8782

Fundada en Mar del Plata, otoño de 2001 © Editorial Martín y O. Picardo

DIRECTORES:

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