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SEBASTIÁN LOPIZZO

Argentino, con sus 33 años a cuestas, es poeta, librero, tallerista y corrector. Forma parte del equipo editorial de Cepes Ediciones. La ira del dragón, publicado por el mismo sello, es su último libro.

SEBASTIÁN, RODOLFO y otros inéditos

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Jeet kune do

 

en la calle de los cines

el sable del samurái se proyecta sobre la pantalla

Bruce Lee hace su toma fantástica 

mueve los brazos a voluntad del lenguaje estricto

parece que esconde todo el futuro en una sola toma

pero solo es un hombre imposible de traducir

 

 

Mitología

 

la primera vez que ella apareció

un dragón blanco abandonó su esqueleto blanco

para abrazarme y cortarme los pies

 

 

Vida, teatro

 

Charlotte,

pequeño antifaz amarillo

una pincelada recorre tu mejilla 

ni Alejandra ni Alfonsina:

Charlotte 

ni los nazis pudieron

pequeña nube 

tu mano diminuta agarra la valija 

París te espera 

tenés que huir

borrarte del mapa

olvidar tus orígenes

tu apellido se torna difuso

hasta desaparecer por completo

el amor o la falta de

                 te están volviendo loca

¡Pintá Charlotte!, te dicen

¡Por favor pintá te imploran te suplican!

Y en trance cumplís como una autómata

con tus sueños apretados en el lienzo

y una pesadilla que te despierta en la mitad de la noche 

son ellos

esos hijos de puta 

te descubrieron. ¿Pero cómo? 

Si nadie te ha visto nadie sabe dónde cuándo por qué 

Charlotte el aire de tus pulmones se pudre como un árbol viejo 

como una manzana atrapada en el gusano de la epidemia racial

tu madre no murió en un accidente 

¿Por qué siempre la misma mentira?

El cine y las telenovelas de la tarde usan el mismo truco

pero hay más

tu tía Charlotte

y tu abuela todas 

colgadas

pecadoras

suicidas

por eso tenés que pintar 

para salvarte

para romper el maleficio

la tradición que empuja una a una a las mujeres de la familia

un balde de fuego las espera

el infierno no fue hecho para vos Charlotte 

la leña está seca en el paraíso 

te ganaste el cielo 

vos y tu pequeña criatura

ambas como un par de ángeles caídos

que antes de tocar tierra firme 

se elevan

SEBASTIÁN, RODOLFO

 

(inédito)

 

 

Hace muchos años la tierra era plana

los caballos se caían por los bordes

llegaban hasta la punta a tomar agua

a comer pasto y se caían

hace muchos años que no visito a mi familia

me fui de casa a tocar rock and roll y no volví nunca más

paradoja del destino no sé tocar ni un acorde

y todo mi ser se encuentra desafinado

por eso todas las mañanas me tomo unos minutos

antes del café con leche para reconstruir las armonías

para enderezar la materia gris

para beber suficiente agua

para comer pasto

para llegar al borde

respiro por la boca y los pulmones

tengo sueños que nadie se dedicó a estudiar

me lavo la cara con la resaca del día a día

pienso en la desaparición completa del universo tal cual lo conocemos

pienso constantemente que puede venir una supernova monstruosa

y comernos de un bocado

me alejo de los que me quieren cuando empieza la temporada de la desconfianza

cargo en mis espaldas la teoría del mundo

el big bang de las contradicciones

les adelanto una

yo también me llamo Rodolfo

como Fito sí

y como el hijo de puta de mi padre

también

el mundo se tiende a caer por un desagüe infinito

por una alcantarilla llena de rosas

y toda balanza se inclina a favor de los que llegan hasta el borde

y encuentran la manera de volver a casa

 

 

 

los cinco puntos y palma que revientan el corazón

 

alguna vez

hui

por desesperación

de la casa

donde fui feliz

 

busqué

la destrucción

invocando

la indiferencia

de la lengua familiar

 

hoy apunto al corazón

y olvido

cuando pido un deseo

rápido

lo cambio por otro

 

 

 

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