• Héctor J. Freire

“TODOS LOS POETAS SON JUDÍOS”

PAUL CELAN

A 100 AÑOS DE SU NACIMIENTO

Armado y Selección: HÉCTOR J. FREIRE

hector.freire@topia.com.ar


Paul Celan


¿Se puede realizar la biografía de un autor a través de los textos de sus propios libros, y de lo que otros autores escribieron sobre él? 
El creador de esta posibilidad fue Roland Barthes, y el término usado, el neologismo biografema: una serie de destellos de sentido que conforman algo así como “una historia pulverizada” de un escritor, de un pintor, o de un poeta, como en este caso.
Si la biografía es la diseminación del sentido de una vida, la bibliografía la preponderancia de las obras, de la ficción. El biografema, es el privilegio real sobre la escritura y la letra del autor. Unas líneas de prosa, un verso, un fragmento de texto, declaraciones aisladas, gestos, unidades mínimas que pueden dar un indicio, una señal de la visión estética, de la concepción de vida de un creador. Articuladas en forma de montaje de atracciones, producto de la selección descentrada de un lector desinteresado y amistoso.
 
Maurice Blanchot escribió: que un texto, incluso cuando es fragmentario, tiene siempre un centro que lo atrae: centro que no está fijo, sino que se mueve por la presión del texto y por las circunstancias de su composición. Centro fijo también, que se mueve, si es un verdadero centro, permaneciendo como es y siendo cada vez más central, más recóndito, más incierto e imperioso.

A MODO DE APRETADO IDENTIKIT

Nace el 23 de noviembre de 1920 en Czernowitz, entonces ciudad rumana. Sus padres, de origen judío y habla alemana, una región caracterizada por su diversidad cultural y lingüística, que hasta 1918 formó parte del Imperio austro-húngaro. En 1939, debido al comienzo de la guerra, Celan abandona sus estudios de medicina comenzados en Tours (Francia) y se matricula en filología románica en la Universidad de Czernowitz. Presencia la ocupación de la Bucovina por tropas rusas (1940) y alemanas (1941). Sus padres son deportados a un campo de concentración alemán donde mueren trágicamente en 1942.
Celan pasará los restantes años de la guerra en campos de trabajo del ejército rumano. En los primeros años de la posguerra realiza trabajos de lector y traductor en Bucarest y en Viena. A partir de 1948 vive en París, donde estudia filología alemana en la Sorbona.
Recibió el premio de Literatura de la ciudad de Bremen en 1958 y el gran premio Georg Büchner en 1960. Además de su actividad literaria, Paul Celan de destaca por sus numerosas traducciones del francés (traduce entre otros a Rimbaud y Valéry,) del ruso, inglés, italiano, rumano, portugués y hebreo.
Muere, suicidándose, el 20 de abril de 1970 en París.
Los alrededor de ochocientos poemas que publicó Celan condensan su pensamiento y su corta vida, enmarcada por las grandes tragedias del siglo XX, el destino final de sus padres, víctimas del Holocausto, y, como sobreviviente del mismo, en gran medida el suyo propio.

POESÍA DE PENSAMIENTO


A mi modo de ver, no es tan importante defender una cultura cuya existencia jamás ha evitado que un hombre sintiera hambre, como extraer de la así llamada cultura ideas con una perentoriedad idéntica a la del hambre.

Antonin Artaud



Ahora recuerdo algo que escribió Samuel Beckett a finales de la década de los cuarenta:


Ser artista es fracasar donde ningún otro se atreve a fracasar…… La próxima vez fracasa mejor.

Samuel Beckett



Os he hablado de la dificultad de ser judío, que es la misma dificultad de escribir; pues el judaísmo y el acto de escribir suponen la misma espera, la misma esperanza, el mismo desgaste.


Edmond Jabés



A nadie se aplican los epítetos sofocleanos “sin casa”, “sin hogar”, “expulsado del hogar” más despiadadamente que a Paul Celan. Era un extraño en la vida. Sus traducciones son hazañas geniales; son la compensación de una vida de estudio. Pero en cada una de su media docena de lenguas era un vagabundo virtuoso, no un habitante.

Las aportaciones de Celan a la poesía y a la prosa alemanas están a la altura de las de Hölderlin. Son innovadoras superando a Rilke. Pero en esa lengua habían sido masacrados sus padres y millones de otros judíos.

La escandalosa supervivencia de la lengua alemana después de la Shoá, el saber que él estaba aumentando su prestigio y su futuro llenaba a Celan de sentimiento de culpa, a veces de aborrecimiento (se ganaba precariamente la vida dando clases de alemán).

Un huésped de sí mismo apenas tolerado, intermitente, Celan sufrió graves accesos –quizá buscó refugio en ellos- de perturbación mental, de “Umnachtung”, de nuevo comparables con los de Hölderlin. Casi todas las personas en las que había confiado, a las que había otorgado algún matiz de intimidad, acabaron por ser rechazadas, por ser implacablemente condenadas al no compartir de manera plena la angustia de Celan, su desesperanzada interpretación de la condición del judío, sometida a persecución…

He observado que la creciente documentación del protonazismo de Heidegger y de sus evasiones de la posguerra desanima a la hora de acceder a él. La zona de exclusión en torno a Celan es todavía más intimidatoria. Los hechos se disuelven en charlatanería. Las suposiciones de aficionado acerca del estado mental de Celan son una indecencia. Como dice Derrida en su “Schibboleth* para Paul Celan”, “hay aquí secretismo, retraimiento, apartado para siempre de la hermenéutica exhaustiva”. Tocar estos temas –hablo por mí mismo- es cobrar aguda conciencia de los límites de los recursos intelectuales y la sensibilidad perceptiva de uno…


La interpretación del poema “Todtnautberg” como una memoria de la decepción abismal, de la incomunicación invadida por presencias procedentes de la Shoá, es evidente por sí misma. Concuerda con el hecho de que el visitante no lograra obtener de su anfitrión la palabra esperada, el enunciado que sale del corazón y se dirige al corazón. Pero ¿qué esperaba Celan? ¿Qué podía decir, qué hubiera dicho Heidegger como atenuante, en remordimiento por su propio papel y por sus omisiones en la época de lo inhumano? ¿Qué licencia tenía Celan para su provocación?

¿Se3 dijo “algo” durante aquellos largos paseos por las empapadas tierras altas? Una escuela de comentario dice que los dos compartieron aquel silencio en el cual eran artistas. Lo cierto es que no lo sabemos; nunca lo sabremos.


George Steiner







* Schibboleth: una espiga para Celan. “un apretón” de manos. Cifra de reconocimiento.

Czernovitz, Bukovina, donde Celan nació bajo el nombre de Paul Anczel en 1920, era una región multilingüe que antaño había formado parte del imperio austrohúngaro. En 1940, después del pacto entre Hitler y Stalin, se anexionó a la Unión Soviética, al año siguiente fue ocupada por las tropas nazis, y en 1943 recuperada por los rusos. Los padres de Celan fueron deportados a un campo de concentración en 1924 y nunca regresaron. Celan, que logró escapar, fue confinado a un campo de trabajo hasta diciembre de 1943.
Su obra comprende, además, varios libros de traducciones de más de dos docenas de poetas extranjeros, incluyendo a Mandelstam, Ungaretti, Pessoa, Rimbaud, Valéry, Char, Du Bouchet y Dupin.
Celan comenzó a escribir bastante tarde, y sus primeros poemas no se publicaron hasta que tenía casi treinta años. Por lo tanto, toda su obra fue escrita después del exterminio de los judíos, y sus poemas están marcados por este hecho. Lo inexpresable produce una poesía que amenaza de forma continua con superar los límites de aquello que puede expresarse. Celan no olvidó nada, no perdonó nada. La muerte de sus padres y sus propias experiencias durante la guerra son temas obsesivos que se reiteran a lo largo de toda su obra. La vida de Celan siguió siendo inestable incluso después de la guerra. Padecía una intensa manía persecutoria, que en sus últimos años lo condujo a repetidas crisis nerviosas y, finalmente, a su suicidio en 1970, cuando se ahogó en el Sena. Poeta prolífico, Celan escribió cientos de poemas durante su corta vida de escritor, y expresó todo su dolor y su rabia a través de su obra. 
No hay otra poesía tan furiosa como la suya, tan absolutamente inspirada por la amargura. Celan nunca dejó de enfrentarse al dragón de su pasado, hasta que, al final, éste lo devoró. 

“Todesfugue” (Fuga sobre la muerte) no es el mejor poema de Celan, aunque es sin duda el más famoso, la obra por la cual se lo conoce. Escrito al final de la década de los cuarenta, pocos años después del final de la guerra – y en clara oposición a la necia afirmación de Adorno sobre el “despropósito” de escribir poemas después de Auschwitz-, “Todesfugue” causó una considerable impresión en los lectores alemanes, tanto por su alusión directa a los campos de concentración como por la increíble belleza de su estilo. El poema es literalmente una fuga compuesta por palabras, donde las repeticiones rítmicas, impactantes, y las variaciones delimitan un terreno no menos circunscripto, no menos encerrado en sí mismo que una prisión rodeada por alambre de púas. Ocupa casi dos páginas y comienza y termina con los siguientes versos:

 Negra leche del amanecer la bebemos de tarde
 la bebemos a mediodía y de mañana la bebemos de noche
 bebemos y bebemos
 excavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez.
 Un hombre vive en casa juega con las serpientes escribe
 escribe al anochecer a Alemania tu cabello dorado
  Margarita
 lo escribe y sale de casa y fulguran las estrellas silba a sus
 perros
 silba a sus judíos hace excavar una fosa en la tierra
 nos ordena tocad a danzar.
   Negra leche del amanecer te bebemos de noche
 te bebemos a mediodía la muerte es un maestro
 de Alemania
 te bebemos de tarde y de mañana bebemos y bebemos
 la muerte es un maestro de Alemania su ojo es azul
 atina a darte con bala de plomo atina certeramente…..

 (Traducido por J. F. Elvira Hernández) 


“He intentado escribir poesía en esta lengua”, dijo Celan refiriéndose al alemán, el idioma de los nazis y el de sus poemas, “para adquirir mi propia perspectiva de la realidad”. Luego comparó el poema con un mensaje en una botella, arrojado al mar con la esperanza de que, algún día, las olas lo empujen a tierra, “quizás a la costa del corazón”. “Los poemas”, continuó, “incluso es este sentido, están navegando: se dirigen hacia algo. ¿Hacia qué? Hacia un lugar abierto que puede ser habitado, hacia un sujeto a quien es posible dirigirse, y tal vez hacia una realidad a la que es posible referirse”.

El poema, por tanto, no es una transcripción de un mundo conocido de antemano, sino un proceso de descubrimiento y, para Celan, el acto de escribir exige correr riesgos personales. Celan no escribió sólo para expresarse, sino también para orientarse dentro de su propia vida y ocupar su lugar en el mundo, y el lector reconoce enseguida esa sensación de necesidad. Estos poemas son algo más que simples artificios literarios, son una forma de sobrevivir.


Paul Auster




Si una circuncisión no tiene lugar más que una vez, esta vez es pues “a la vez, at the same time”, al mismo tiempo la primera y la última vez. Tal sería la apariencia –arqueología y escatología- en torno a la cual deberemos girar, como en torno al anillo que ahí se esboza, recorta o destaca. Este anillo ensambla una sortija, la de la alianza, la fecha aniversario y el retorno del año.

Hablaré pues al mismo tiempo de la circuncisión y de la única vez, dicho de otro modo, de lo que “vuelve” a marcarse como la única vez: eso que a veces se llama una “fecha”…

¿Cómo datar lo que no se repite si la datación apela también a alguna forma de retorno, si recuerda en la legibilidad de una repetición? ¿Pero cómo fechar otra cosa que eso mismo que jamás se repite?

Decir que “todos los poetas son Judíos” representa una proposición que marca y anula las marcas de una circuncisión. Es trópica. Todos los que tratan con o habitan la lengua como poetas son Judíos, pero en un sentido trópico. Y quien lo dice, en consecuencia, hablando como poeta y según un tropo, ya no se presenta literalmente como un Judío. Lo que pregunta es: ¿qué es, en este caso, la literalidad?

El tropo se reduce pues a ubicar al Judío no sólo como un poeta, sino en todo hombre circuncidado por la lengua o llevado a circuncidar una lengua.

Todo hombre, entonces, está circunciso. Traducimos, según el mismo tropo: también, por ende, toda mujer……….Judíos son entonces, en todos los sentidos de esta palabra, los circuncidados y los “circuncidadores”, aquellos que tienen la experiencia, una cierta experiencia concisa de la circuncisión. Judío puede ser cualquiera, o nadie. Judío, nombre de nadie, el único. La circuncisión de nadie.

Si todos los poetas son Judíos, todos los poetas, o están circuncidados, o son “circuncidadores”. Esto da lugar, en el texto de Celan, a una trópica de la circuncisión que va de la herida cifrada a todas las lecturas-heridas, todas las palabras cortadas, especialmente en “Strette”, donde puede seguirse el hilo que pasa por “puntos de sutura”, desgarramientos o cicatrices vueltas a cerrar, palabras para cortar que no fueron cortadas, membranas remendadas, etc.

Decíamos, hace un momento, “circuncisión de nadie”. La evocación de la raza exterminada designa la raza y la raíz de nadie: negra erección en el cielo, verga y testículo, raza y raíz de nadie. Desarraigo de la raza, pero también del sexo.


Jacques Derrida


El poema “Todtnauberg”, fechado el 26 de julio de 1967, donde hace tema de su encuentro en persona con Martín Heidegger. Como es sabido, en ese poema Celan reclama a Heidegger una palabra sobre su pasado político: “las líneas en el libro/-¿de quién recoge el nombre/ antes que el mío?-/las líneas en ese libro/escritas/de una esperanza, hoy,/en el corazón,/inminente/la palabra/de un pensador/”.


Sin embargo, Heidegger no dio información alguna al respecto ni ese día ni luego de haber recibido el poema, enviado con una dedicatoria. En carta a Celan de 30 de enero de 1968 le agradece mucho el poema, pero ni se pronuncia contra la dictadura nacionalsocialista ni llega a hablar de su participación en ella. Dicho de otro modo, Heidegger le rehúsa al poeta y al superviviente poner su propio lenguaje en relación con la historia. Al contrario, le intima a plegarse a los dictados del ahistórico Lenguaje. “¿Mi deseo? Que darse la hora escuche usted al lenguaje, en que aquello a poetizar le da a usted su palabra”.


Pese a su intenso interés por los escritos de Heidegger, Celan rompió toda relación con el filósofo, al no darse ninguno de los requisitos para un diálogo.


La insoslayable dialéctica entre lengua e historia es precisamente la clave para una lectura

del poema. “Port Bou-¿Deutsch?, a interpretar como contrapartida del “Todtnauberg”. Ahí el topónimo no designa ya una cabaña alpina que resguarda al pensar filosófico en su penumbra, sino al contrario, una frontera local, un umbral que descubre al pensador judío-

“¿alemán?”- y lo expone a la violencia de los acontecimientos. En ese título reclaman claramente su derecho nombres, fechas y asuntos humanos que no por ello dejan de serlo también de una filosofía histórica. Por Bou es el lugar en que puso fin a su existencia el perseguido filósofo judío Walter Benjamín…


El título quiere sugerir que el sitio “Por Bou”, la geo-grafía, el grafo, han sido inscritos en la piel. El suceder histórico termina en geografía, una geo-grafía trágica…


“Por Bou” forma parte del meridiano poético de Celan: un imaginario eje sobre el que la historia, vuelta geografía, se transforma en lenguaje poético en que se hacen de nuevo legibles los conflictos de la historia.


Ulisse Dogá





Celan por él mismo


“Dice la verdad quien dice la sombra.”


“Estábamos muertos y podíamos respirar”.


“¿quién en la muerte no demoraría ante los espejos?”



Habla aun tú

Habla como último,

di tu sentencia.

Habla.

Mas no separes el no del sí.

Dale a tu decir aun sentido:

Dale sombras


(Sprich auch du/ Habla tú)




CRISTAL


No busques en mis labios tu boca,

Ni ante la puerta al forastero,

Ni en el ojo la lágrima.


Siete noches más alto para lo rojo a lo rojo,

Siete corazones más hondo bate la mano en la puerta,

Siete rosas más tarde murmura la fuente.



MORTAJA


Lo que tejiste de lo más leve

Lo llevo en honor de la piedra.

Cuando en lo oscuro los gritos

Despierto, aquello los ondea.


A menudo, si tengo que barbotar,

Hace olvidados pliegues

Y el que yo soy perdona

A aquel que yo fui.


Pero el dios de las laderas

Toca su más sordo tambor

Y así que el pliegue se pliega

Frunce el Lúgubre la frente.




TODTNAUBERG


Árnica, alegría de los ojos, el

Trago del pozo con el

Dado de estrellas encima,


En La Cabaña


Escrita en el libro

-¿qué nombres anotó

Antes del mío?-

En este libro

La línea de

Una esperanza, hoy,

En una palabra que adviene

De alguien que piensa,

En el corazón,


Brañas del bosque, sin allanar,

Satirión y satirión, en solitario,

Crudeza, más tarde, de camino,

Evidente,


El que nos conduce, el hombre,

Que lo oye también,


Las sendas

De garrotes a medio

Pisar, en la turbera alta,


Mojado

Mucho.


Despréndete



Del pliegue de mi codo,

Llévate la única

Pulsación,


Ocúltate dentro,

Fuera.


Ahora que los reclinatorios arden,

Me como yo el libro

Con todas las

Insignias.



LA ARENA DE LAS URNAS


Verde de moho es la casa del olvido.

Ante cada una de las puertas al viento azulea tu juglar decapitado.

Él te toca el tambor de musgo y amargo vello de pubis,

Con supurante dedo del pie pinta tu ceja en la arena.

Más larga la dibuja que ella era, y el rojo de tu labio.

Tú llenas aquí las urnas y nutres tu corazón.

MICROLITOS

Sobre las propias ruinas se alza y tiene su esperanza el poema.

*

Quien verdaderamente aprende a ver, se acerca a lo invisible.


*

Se trata siempre del principio y el fin; entre ambos sólo existe el instante.


*

Hay ojos que van al fondo de las cosas. Que divisan un fondo. Y hay otros que van a lo profundo de las cosas. Esos no divisan ningún fondo. Pero ven más profundo.


*

Sólo el incomprendido comprende a los otros.

*

Quien se transforma quiere, como el mismo, devenir otro.

*

Nuestras debilidades: nuestras fortalezas.

*

La verdad es revolucionaria. Eso también lo creo yo, pero cuando me sirven la cita olisqueo un poco en las comillas.

*

No hay ninguna palabra que, hablada, no lleve consigo el sentido figurado; en el poema las palabras “creen” no ser portadoras de ese sentido.


*

El poema no es de ninguna manera como muchos creen el resultado de algún “arte de la expresión”.

*

Cada espacio intermedio por pequeño que sea es un “estanque lleno de peces” (Leibniz)


*

El poema no es actual, sino “actualizable”. Esta es también temporalmente la “ocupabilidad” del poema: el tú al que va dirigido le es dado en el camino hacia ese tú. El tú está antes de que haya llegado, ahí. (También esto es “proyecto de existencia”).


*

No lo medido en verso sino lo sin medida donde lo lírico y lo trágico se encuentran o se entrecruzan entre sí hace del poema un poema.


*

Quien no da al poema la fuerza de resistencia de lo inmediato no ha escrito ningún poema.

*

A la lírica de señores y señoras se ha añadido ahora la lírica de clase escolar. ¡Hurra!


*

La poesía ya no se impone, se expone.


*


Lenguaje “in statu nascendi, lenguaje que deviene libre.





(Traducción de José Luis Reina Palazón)




Bibliografía:

Paul Celan Microlitos (aforismos y textos en prosa) Ed.Trotta. Madrid 2015
Obras Completas.  Ed. Trotta. Madrid 2001.Trd.J.L.Reina Palazón.
Port Bou: ¿Alemán? (Paul Celan lee a Walter Benjamín). Ulisse Dogá. Ed.La balsa de la medusa. Trad. José Luis Arántegui. Madrid 2012.
Schibboleth para Paul Celan. Jacques Derrida. Arena Libros. Madrid 2002. Trd. Jorge Pérez De Tudela.
Pista de Despegue (Poemas y ensayos 1970-1979). Paul Auster. Ed.Anagrama. Barcelona 1998. Trd.M.ª Eugenia Ciocchini (ensayos). Jordi Doce (poemas).
La poesía del pensamiento (Del helenismo a Celan). George Steiner. F.C.E. – Siruela.2012. Bs.As. Trd. María Condor.
Más que Sonidos. La Música como experiencia. Alejandro Vainer. Ed. Topía. Bs.As.2017.


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