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VARIOS DÍAS EN IRÁN

  • Foto del escritor: La Pecera Blog
    La Pecera Blog
  • hace 4 días
  • 4 Min. de lectura

poema en cuatro partes

de Osvaldo Picardo


Río Zayandeh
Río Zayandeh

a mis buenos y queridos amigos iraníes 

que conocí en mayo de 2007



I. A LA ORILLA DEL ZAYANDEH


¿Qué lengua hablan, ahora, los recuerdos?

Hablan persa. Hablan farsi. Y es la noche,

y es Esfahán, la mitad del mundo le dicen.


No parece ayer,  

pero estas voces no vuelven más.

 

Junto a extranjeros camino

por la orilla del río Zayandeh.

Todos somos extranjeros, en definitiva,

hasta los propios, estos amigos que nos guían

por huellas en que han repetido sus vidas.


Atrás, vemos los montes Zagros, y dicen

los arqueólogos americanos que ahí vivió

la más antigua civilización del mundo.


Encandilada por el agua brilla la duración.

Un crepitar de voces, aromas y sabores

y diez puentes de piedra encadenan la tarde.

Oigo familias enteras, niños, viejos

y mujeres vestidas de triste luto.


Se oye una radio: una música de moda

que trepa sobre otra, al fondo.

La flauta repetida del derviche, lejos.


El final de los días no puede ser

muy distinto a ese ruido de fondo.


(Todavía de este lado del río

es hora de nuestras pequeñas verdades)


Estamos, me dicen, envueltos en 

tontos pensamientos y buenos negocios

mientras fanáticos guardianes ganan

batallas con que esconden sus vergüenzas.

 

Hablan, pero no entiendo.

Son multitud los recuerdos.



O.P., de fondo el puente de los 33 arcos, el Si-o-Se Pol
O.P., de fondo el puente de los 33 arcos, el Si-o-Se Pol


II. ¿DÓNDE EL VIAJE COMIENZA?


Escucho otra canción

que no es la de Duke Ellington.

Está en un crujiente amarillo

de viejas fotografías, son ellos.

 

Dicen que el viaje no termina.

Que no precisa demasiado: una mochila

a la espalda y un mapa inventado.


Azmín, Mezdi, Azadéh  (saben y cantan)

Ramin, Nzanin, Farzaneh,

Mélika, Mariam, Najmé

(hasta los nombres parecen canción):


En mi corazón sólo encontrarás

una ciudad pequeña. No te detengas.


El camino es de nubes y viento,

y el mundo va a ser sólo una mitad

vayas donde vayas. No te detengas.


¿Dónde comienza el viaje?

¿En el desierto o en las nieves del Alburz?


Cantan en una lengua que siempre

es la del que regresa.



el puente Si-o-Se Pol (33 arcos)
el puente Si-o-Se Pol (33 arcos)

III. ¿CUÁNTAS MITADES PUEDE UNIR UN PUENTE?



Cuando se cruza a pie un puente

se pregunta uno si existe el otro lado.

El río entonces se pone rosa

y se llena de blancas garzas.


Atrás queda la plaza Naghsh-i Jahan

aún con hombres jóvenes

vestidos como en una vieja película.

Son azeríes unos, armenios otros,

afganos, kurdos, lors. Llegan

como si siempre llegaran, como las golondrinas

en bandadas de derviches que bailan

en los rayos de luz de las cúpulas azules.

 

Adelante, el traductor espera

y ensaya a combinar las palabras de despedida:

Anda él también, sobre otro río.


Y encuentra, pregunta, traduce:


¿Quién puede cruzar un puente

más largo que su vida?

Una mitad comienza donde la otra termina.

Feliz el que tiene lugares que duran.



Taller de alfombras persas de Kashan
Taller de alfombras persas de Kashan

 


IV. DONDE ESTÁ LA ALFOMBRA, ESTÁ LA CASA



Farsh grita el vendedor en el bazar.

Alfombra, dice.

(La palabra no baila en el viento,

surfea sobre las olas de este mar

que, frente a mí, me habla ya

de buen negocio, de pocos dólares).


A mis pies se desliza la playa

de más de noventa mil nudos tejidos

en pura lana de color rojo ladrillo,

con toques y guardas en pastel

y reverdecido azul.

Nudos de maltratados dedos

de niños y mujeres vestidas de sombra

en los talleres de Kashan.


Cuenta el vendedor: Nunca hay dos iguales

Cada cual tiene una secreta historia

que sólo leen los pies desnudos.

Hay hilos minúsculos entramados

y viajan de un cuento en otro.


Pienso ahora que puede ser cierto

que una alfombra persa no tenga edad.


Año a año, la que me han regalado 

conserva la costumbre de la luz:

revive como la raíz de grana,

como las hojas del índigo

o como la flor del azafrán.



 

 

 

 

Notas innecesarias

 

- “Varios días en Irán…” menciona al río Zayandeh que nace en los montes Zagros y fluye durante unos 400 km cruzando la ciudad de Isfahán en dirección Este hasta desembocar en el pantano de Gavkhouni, un lago salado al Sureste. La gente ha vivido en las orillas del río Zayandeh durante miles de años. Las primeras evidencias de ocupación humana a lo largo del río se encuentran en una cueva llamada Qaleh Bozi, localizada cerca de Dizicheh, al suroeste de Isfahán. Hace más de 40.000 años, grupos de cazadores paleolíticos (los neandertales) utilizaban las cuevas de Qaleh Bozi como un refugio para su ocupación estacional o temporal y dejaron en ellas herramientas de piedra y huesos de animales cazados. Una antigua cultura prehistórica, la civilización del río Zayandeh, floreció allí en el sexto milenio antes de Cristo.

 

- Duke Ellington y su orquesta visitaron Irán durante su gira por el Medio Oriente a finales de 1963, presentándose en Isfahán el 14 de noviembre de 1963. Esta visita inspiró a Billy Strayhorn a componer la famosa balada "Isfahan", incluida en The Far East Suite, que fue tocada por el saxo alto Johnny Hodges. La gira formó parte de un viaje de tres meses organizada por el Departamento de Estado de EE.UU. En 1963, Isfahán, al igual que otras ciudades iraníes, casualmente fue escenario de las masivas protestas de junio (15 de Khordad) contra la Revolución Blanca del Sha Mohammad Reza Pahlaví. Las revueltas religiosas y populares marcaron un punto de inflexión contra la monarquía, desencadenando la represión y el posterior exilio del Ayatolá Jomeini. El concierto en Irán fue en el Teatro Bank Melli de Teherán y poco antes de la visita a Isfahán en el marco de esa misma gira de otoño de 1963.



 
 
 

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