Prólogo del libro
BLOG UP
de Agustín Fernández Mallo
por TERESA GÓMEZ TRUEBA*

“A Javier García Rodríguez,
el mejor cómplice de aquellas lecturas”
Agustín Fernández Mallo viene reclamando desde hace unos años un necesario "cambio de paradigma" (subtítulo de su libro Postpoesía, Barcelona, Anagrama, 2009), que acabe con un lenguaje y una concepción de lo poético obsoletos, anacrónicos e incapaces de comunicar las nuevas formas de pensar, de percibir el mundo, el tiempo y el espacio, que imperan en esta nueva era mediática y super tecnológica en la que actualmente todos estamos inmersos. Ya desde el primer texto que recogemos en este libro ("La otra historia de la Nocilla") nos sorprende la contundencia con la que se arremete contra una forma absolutamente caduca, ineficaz e inútil de entender la novela y en general los géneros literarios. O esta otra afirmación, procedente de la conferencia titulada "Orden de magnitud": "Hoy para estar en escala de impacto poético es necesario utilizar el modelo social en que vivimos, la red. Red horizontal. Mapa. Y móvil, red móvil. Unos nodos ubicuos unidos por “links estirables, links de chicle”. Y, efectivamente, sus textos se nos presentan como una amplia red a partir de la cual se nos proponen insólitas relaciones (links) entre todos los ámbitos de la cultura (música, pintura, cine, televisión, fotografía, ciencia, tecnología, literatura...) y del día a día contemporáneo. De autores consagrados, como J. G. Ballard, pasa, por ejemplo, a exponemos una aguda reflexión acerca de la mal llamada telebasura y su importancia en nuestras vidas cotidianas; asocia de manera insólita pero convincente la obra y personalidad de Van Gogh con la de Andy Warhol ("Oreja [2]"); o relaciona inesperadamente en un mismo artículo la complejidad del Ulises de Joyce con las populares zapatillas Converse All Star. No en vano, sorprende también comprobar la heterogeneidad del canon estético que este autor va perfilando a partir de un desordenado pero incesante goteo de sus confesadas influencias, que van desde el ya mencionado Ballard hasta David Foster Wallace, pero pasando por el Cortázar de Los autonautas de la cosmopista, el citado Warhol, David Lynch, Siniestro total, Antonio Vega, Joy División, la serie de televisión CSI o hasta Muchachada Nui, entre otras muchas. Del compositor y cantante Antonio Vega dice, por ejemplo: "No hay otro autor musical que haya ejercido mayor influencia sobre mi formación como poeta" (En el diario de EÑE). A quien sorprendan confesiones tan poco habituales como esta, repare en lo que se dice en una de las notas del diario publicado en EÑE: "la identidad es un supermercado y cada cual hace su carrito de la compra". Asimismo, en el texto titulado "Tiempo topológico,", asegura que como creador le interesa todo lo contemporáneo, pues a la hora de escribir recicla toda esa información procedente de la baja y alta culturas -distinción en su opinión completamente anacrónica- sin preocuparse en absoluto de cuál es el prestigio cultural y artístico que habitualmente se concede a esos materiales. En definitiva, a partir de la consideración de la cultura como una inmensa red, o mejor como un complejo sistema de redes, ningún nodo (ni el de la "llamada baja cultura", ni el de la "publicidad", a las que luego volveremos) tendría por qué ser eliminado de ella. En los textos de Fernández Mallo cualquier tipo de conexión parece ser posible a partir de una técnica de fragmentación y rearme que, en opinión del autor, es absolutamente inherente a la cultura y el arte del siglo XXI Una de las sugerentes metáforas utilizadas por el autor para referirse a este nuevo procedimiento compositivo es la del Dj: "Cada uno será un Dj, un dj de la vida" ("El futuro es Let it be").
A partir de esta forma de proceder y de entender la cultura no es nada raro que muchos de sus trabajos incidan en la sempiterna cuestión de las siempre conflictivas relaciones entre el alta y la baja culturas. Antes que apostar por la definitiva abolición de la distinción entre ambas, lo que intenta evidenciar es que esa supuesta distinción dejó hace mucho tiempo de existir, por lo que esforzarse en hacerla prevalecer es, cuando menos, anacrónico. Esa definitiva desaparición legitima en opinión de Fernández Mallo el interesante fenómeno de las fanfictions ("Las fanfictions y el centro de tiempos"), ya que dicha práctica, tan arraigada hoy en día en Internet, puede dar como resultado, como cualquier otra práctica compositiva, un objeto literario "grandioso, aburrido o abyecto", pero es legítima, a partir de una concepción del Tiempo relativista como la que defiende el autor. Pero, sobre todo, el fenómeno de las fanfictions puede considerarse como metáfora de otro fenómeno que ocurre a mucha mayor escala y que también recibe atención por parte de Fernández Mallo: la consideración de todo el arte contemporáneo, y en concreto de la escritura, como un gran plagio, como el fruto de un permanente proceso de copy-paste del que ya (criaturas de la era de la información; como se asegura en "La otra historia de la nocilla") somos incapaces de sustraernos (véase "El futuro es Let it be"). Y a propósito del copy-paste, también este nuevo procedimiento creativo parece elevarse a categoría estética. Esta nueva manera de crear, inherente a nuestros actuales hábitos de lectura y escritura en un medio electrónico en red, ha venido a suplantar irremediablemente al mito de la escritura arrebatada del genio capaz de crear un discurso propio y original de principio a fin, Inútil resulta, por tanto, ocultarlo avergonzados: más bien, parece sugerirnos Fernández Mallo, debiéramos aprovecharlo en nuestro beneficio. En los últimos años han proliferado las novelas cuya estructura narrativa parece inspirarse de una forma muy explícita y evidente en Internet (véase la interesante propuesta de la exonovela en "Tiempo topológico..."). No son pocas las que se constituyen a partir de la emulación en el texto impreso de los formatos del texto electrónico, con el ensamblaje de supuestos posts, e-mails, etc. A este respecto, declara Fernández Mallo en uno de los textos que publicamos: "Aunque mis obras no hablen necesariamente de Internet, esta Red está implícita en ellas porque está integrada en mi vida, como en la de todos; es nuestro paisaje". Y más adelante: "Vistos a posterior, cada vez estoy más convencido de que mi literatura no cuenta historia alguna (tiempo), sino que construye una historia en relaciones espaciales" ("Tiempo topológico..."). Y, efectivamente, las estructuras narrativas de Fernández Mallo, sin hacer un uso tan evidente y explícito de los formatos electrónicos como el que hacen algunos de sus contemporáneos (Vicente Luis Mora o Jorge Camón, por ejemplo), tienen mucho que ver con la vieja técnica del collage, o del apropiacionismo del que habla en tantos de sus ensayos, constituidas a base de cortar y pegar textos de autoría propia y ajena y de procedencia diversa (no necesariamente de origen electrónico), que se ensamblan en orden aleatorio a partir de la misma ley compositiva que, en rigor, rige la estructura de Internet: el inseguro azar.
Quizás otro de los rasgos que más sorprenda en un primer acercamiento a los textos de Fernández Mallo sea el continuo bombardeo de marcas publicitarias que encontramos en sus páginas. Lejos de rehuir el mundo de la publicidad, lo que harían la mayor parte de los escritores tendiendo a considerarlo algo radicalmente ajeno al ámbito del arte y la cultura, cuando no una auténtica amenaza hacia este supuesto reducto de pureza que en teoría constituye la literatura, Fernández Mallo, dispuesto a retratar el complejo entramado de nuestro presente tal y como es, lo convierte en un ingrediente más de su particular estética. Y este rasgo estilístico, si así se le puede considerar, no es en absoluto gratuito: antes bien, responde a una inteligente y personal concepción de la cultura de nuestros días. Por un lado, en varios textos confiesa este autor que en su opinión la publicidad hoy en día comparte los mismos mecanismos del arte o la literatura (véase, por ejemplo, "Chris Jordán: representaciones, realidades, publicidad", "La publicidad, lo mejor de la televisión" o, incluso, el interesante artículo "Hablemos del cuerpo: la Palin"), cuando no los supera de forma evidente: "La publicidad se ha convertido en un refinadísimo centro de arte de experimentos transculturales: una de las formas más sofisticadas de arte contemporáneo" (confiesa en el Diario publicado en EÑE). Pero adivino otro motivo para explicar la insistente presencia de la publicidad en la estética de Fernández Mallo. Aboga este autor en todos sus ensayos programáticos por una necesaria literatura experimental y de vanguardia, pero siendo muy consciente (y en esa lúcida toma de conciencia radica a mi modo de ver una de sus más interesantes aportaciones) de que también la vanguardia es irremediablemente absorbida por el todopoderoso mercado, que termina convirtiéndola en un producto más, expuesto a las mismas leyes de la oferta y la demanda que lo está, por ejemplo, la crema de chocolate Nocilla, como se sabe, utilizada en el título de su famosa trilogía. En una entrevista realizada por Álvaro Bermejo aseguraba Fernández Mallo, siguiendo la tesis de Baudrillard: "nada se sale fuera del mercado, que lo ocupa todo, y por lo tanto nada puede haber ahí afuera, en el «espacio exterior», para atacarlo" ("Internet, ¿Una nueva Imago Mundi?", publicada en el libro Banquete. Nodos y redes, Madrid, SEACEX / Tumer, 2009; similar reflexión la encontramos también en "La otra historia de la Nocilla"). Pues bien, a partir de esa toma de conciencia, ya no ha lugar para las nostálgicas añoranzas por una autenticidad perdida (todavía tan frecuentes en la generación que precede a la Nocilla, y en buena parte de los contemporáneos de ésta). Como nos advierte Fernández Mallo en algunos de sus artículos ("La otra historia de la Nocilla"; véase también, "Luis XIV traspasa Versalles a una promotora"), el crimen perfecto del que hablara el citado Baudrillard ya se ha cometido. Ahora bien, una vez que tomamos plena conciencia del fenómeno, de la perpetración de ese crimen, el de la realidad por su simulacro, todo ello no tiene por qué jugar en nuestra contra. Como bien ha sabido ver este autor, absolutamente alejado de posturas apocalípticas en relación a una supuesta muerte del arte y de la cultura, se trata de ser capaces de extraer un nuevo rendimiento estético a esta otra realidad suplantadora o, dicho de otra manera, crear a partir de ella un producto nuevo que sea capaz de revolucionar el mercado ("No sólo arte conceptual, sino mercado conceptual", concluye uno de los breves textos que publicó en la serie Ctr+Alt+Supr de El Cultural.es, el que comienza "Piense en esto..."). Frente al vano intento de recuperar lo que ya no existe (no queda ya nada en el "espacio exterior"), Fernández Mallo eleva el simulacro, la maqueta, la réplica o el mapa, a nueva categoría estética. A este respecto, pueden leerse varios de sus textos, como, por ejemplo, la agudísima interpretación, absolutamente libre de prejuicios, que se hace de la ciudad de Las Vegas, en el texto "USA Travel 7", símbolo donde los haya del simulacro de los simulacros, del simulacro elevado a la enésima potencia; o las inquietantes reflexiones que surgen a partir de la constatación de la reproducción fotográfica o fílmica de nuestra propia vida y nuestra propia muerte en el extraordinario texto "Cuerpos, lavabos en tránsito" (véase también "Vigilantes"). Y la fascinación por el simulacro, por la réplica, le lleva también a otro tipo de reflexiones de índole estética sumamente interesantes: ningún sentido tiene hoy en día la sacralización del objeto artístico. En el texto "Museo 1" concluye de forma contundente: "No son malos tiempos para las artes, que explosionan cada día arrojando miles de fragmentos seminales, sino que son malos tiempos para la sacralización de los objetos artísticos.
Se construyen museos más y más preciosos, para un concepto en estado de ruina". A este respecto, léase también "Museo 2", donde de nuevo evidencia que la vieja idea del aura de la obra de arte resulta hoy en día absolutamente anacrónica.
Pero la fascinación por el simulacro y la réplica deviene en intento de detectar el error en la copia, pues como asegura en el texto "Paseo espacial (en escala futbolera)", la escala 1:1 no vale para nada, es una monstruosidad; se requiere un fallo, un error que confiera algún significado a esa nueva realidad creada (véase el final del texto "El efecto llavero", o aquel otro que comienza "Nos gustan las maquetas..,") y que, como nos sugiere en el breve texto titulado "Mapas, arrugas", haga que la copia se ponga por delante del original en su particular escala de valores, que el mapa cree el territorio y no a la inversa. Esta idea explica que en el texto titulado "¿Sueñan las maquetas con ruinas reales?" se empeñe en demostrar que la aspiración a la traducción perfecta de un idioma a otro carece en absoluto de sentido, ya que es totalmente imposible. Pero si no venera la copia perfecta, sino todo lo contrario, la que se nos presenta como defectuosa, es precisamente porque en opinión de Fernández Mallo el realismo, o incluso la eficacia del arte, nada tienen que ver con la perfección técnica en la copia ("Mis amigos compran gigantescos televisores..,"), sino más bien con la "escala" utilizada en la reproducción; y es que un cambio de escala en la representación de la realidad, como bien saben los publicistas, deviene en la representación de "otra" realidad distinta ("Chris Jordán: representaciones, realidades, publicidad"; véase también "Paseo espacial (en escala futbolera)".
Y de elevar a nueva categoría estética el error en la copia (véase, por ejemplo, "Apología del error"), pasa también Fernández Mallo a dignificar el spam, la basura, el residuo, el extrarradio, el objeto fuera de su sitio, descontextualizado (véanse, por ejemplo, los textos de la serie "Ruinas contemporáneas", "Oreja 2", o el texto que comienza de forma significativa "Reciclar equivale a borrar el pasado"); en suma, el paisaje real hecho de desperdicios y desperfectos que vemos en nuestro día a día y que todos aquellos nostálgicos más arriba mencionados insisten en denostar. Varios de los artículos de este libro contienen precisamente la mera constatación y descripción de un "objeto encontrado", un objeto fuera de contexto, al que el autor confiere la categoría de poético y misterioso, precisamente en función de su propia desfamiliarización y que el receptor percibe con extrañamiento (véanse, por ejemplo, "12 huevos", "Biblia de las advertencias de mecheros" o la mención, con fotografía incluida, al famoso árbol de los zapatos que utilizara también como sugerente leit motiv de su novela Nocilla dream, que aparece en el texto "USA Travel 9").
En definitiva, ese "nuevo paradigma" del que habla Fernández Mallo en sus trabajos tiene que ver con la aspiración a crear una estética más consecuente con nuestro presente, con la sociedad de consumo y la era de la información contemporáneas y, por tanto, más eficaz para conmovernos. Es curioso, porque haciendo gala de cierto anacronismo en los planteamientos críticos, no han faltado los reproches de aquellos que ven este tipo de literatura como mera experimentación formal, pero literatura light y carente de contenidos interesantes al fin y al cabo. Sin embargo, creo que nada hay más alejado de la estética nocilla, si así podemos llamarla, que la denominada literatura light o de evasión. Ninguna otra estética nos ha propuesto con más insistencia que nos quedemos en la realidad presente, ya que, como advertía el propio Fernández Mallo, fuera, en el exterior de ésta, ya no hay nada. El nostálgico pasado o el idílico campo que rodea a la ciudad y que supuestamente se expande más allá del extrarradio de las ciudades, los cuales tanto siguen atrayendo a muchos escritores y a multitud de lectores, no existen: son también meros productos del marketing. Por poner un ejemplo, nada podría estar más alejado de la estética de Fernández Mallo que ese auténtico aluvión de novelas españolas que desde hace décadas se regodean en la narración de nuestro pasado reciente (Guerra Civil, Posguerra, Franquismo...), en un vano y pretencioso intento de hacer justicia con la memoria histórica. Pero esa postura antiguerra civilista que Fernández Mallo ha exhibido en alguna entrevista ("La Guerra civil aún no ha terminado", El País.com, http:// www.elpais.com/articulo/portada /Guerra/ Civil/ha/terminado/ elpepuculbab/20100130elpbabpor _4/Tes]), lejos de significar evasión y desprecio hacia las cuestiones serias y trascendentes, como supuestamente es la de nuestra Historia, responde más bien de manera muy consecuente al convencimiento de que la novela histórica sobre la Guerra civil española, pongamos por caso (todo un codificado subgénero narrativo en nuestra letras), no es menos engañosa o manipuladora de lo que pudiera serlo el anuncio publicitario que vemos en televisión (véase "La publicidad, lo mejor de la televisión"). Esta postura, sólo aparentemente escéptica y descreída, confiere a la estética de Fernández Mallo un substrato humorístico, que no siempre ha sido bien percibido. Tras el autor del valorado Proyecto Nocilla se esconde quien, entre bromas y veras, nos confiesa en su blog que tan sólo aspira a escribir el "manifiesto que nada manifieste" ("No hay zuecos en Goteborg"), A partir de su consideración de la vida como un sistema determinista y newtoniano, reconforta encontrar en los textos de este libro una visión nada apocalíptica ni pesimista del futuro, de la vida, y del arte ("Future, what feature?").
* Teresa Gómez Trueba Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Valladolid, desde 1993. Profesora Titular de Literatura Española en la Universidad de Valladolid, desde 2002. Es especialista en la obra de Juan Ramón Jiménez, sobre la que ha publicado numerosos trabajos, entre los que cabe destacar la edición de la Obra poética (Madrid, Espasa Calpe, 2005, 4 ts.). Entre sus trabajos sobre la literatura del Modernismo, destaca también su edición de la obra de Miguel de Unamuno Cómo se hace una novela (Madrid, Cátedra, 2009). Otra de sus líneas de investigación es el uso del sueño como motivo temático y estrategia narrativa en la literatura española, sobre el que ha escrito varios artículos, así como el libro El sueño literario en España: consolidación y desarrollo del género (Madrid, Cátedra, 1999, 322 pp.). Durante la última década, y especialmente en el marco de su participación en los Proyectos de Investigación I+D: “La narrativa breve española actual: estudio y aplicaciones didácticas” (2016-2018) y “MiRed. Microrrelato. Desafíos digitales de las microformas narrativas literarias de la modernidad. Consolidación de un género entre la imprenta y la red” (2016-2018), ha trabajado fundamentalmente en la narrativa española del siglo XXI. En ese contexto ha estudiado fenómenos recientes, como el fragmentarismo, el hibridismo genérico, la intermedialidad, la microtextualidad o la relación literatura/nuevas tecnologías, asuntos sobre los que ha escrito también numerosos artículos en revistas nacionales y extranjeras de máximo impacto.