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SIEMPRE DYLAN

  • Foto del escritor: La Pecera Blog
    La Pecera Blog
  • hace 12 horas
  • 10 Min. de lectura

Una nueva y mejor traducción argentina

de Patricia Ogan Rivadavia y Esteban Moore



INTRODUCCIÓN


Dylan Thomas, poeta, narrador y dramaturgo, esencialmente poeta; es señalado, referido en ocasiones como un poeta anglo-galés;  esta etiqueta  no se ajusta a la realidad; es  un poeta galés que escribe en inglés.


Quizás esta noción provenga de aquellos que destacan categóricamente “que desconocía la lengua galesa”, verbigracia el Diccionario de la literatura inglesa producido por la Universidad de Oxford.   Se podría inferir que esta afirmación surge de la necesidad de apropiarse de un autor que pertenece a ese reducido grupo de escritores, entre los que se cuentan el irlandés James Joyce y el escocés Hugh MacDiarmaid, que se proponen a mediados del siglo XX  una renovación de la retórica de la poesía en lengua inglesa, en la que Thomas probó ser un ‘verdadero maestro’.   Efectivamente, no podemos desmentir aquella aserción. No hablaba el galés, no obstante lo escuchaba a diario, sus padres, como muchos vecinos de Swansea, eran bilingües, asimismo sus familiares que vivían en el campo, con quienes pasaba felizmente parte de sus vacaciones, al igual que la mayoría de habitantes de la comarca, se comunicaban cotidianamente en esta lengua. Asimismo se debe considerar que rechazaba su uso pues no comulgaba con las políticas del nacionalismo galés y por otro lado el inglés como instrumento de comunicación le permitía llegar a un amplio público en el mundo. Sin embargo, siendo un poeta con un oído sensible que le prestaba especial atención al sonido de las palabras es difícil imaginar que desconociera la música, eufonía, ritmo y tono del galés hablado. Queda abierto a la interpretación el grado de influencia de ésta en su escritura.


Respecto de la cultura galesa conocía el Maginobion, conjunto de leyendas medievales del mundo céltico galés. Posiblemente en la traducción al inglés de la aristócrata inglesa Charlotte Elisabeth Guest, publicada a mediados del siglo XIX, pues la realizada por Gwyn Jones y Thomas Jones es muy posterior (1949).


El mundo celta transcurre en una atmósfera mágica. Esto también ocurre, en mayor o menor grado, en las leyendas recogidas en el Maginobion. Nora Chadwick,  describe como en una de ellas “ha transformado el  mundo conocido del emperador romano Macsen Wledig (Magno Máximo -c. 335-388 d.C.)  en un cuento de hadas celta… La convención de los sueños sirve como una transformación entre el mundo de la realidad y el de la fantasía… es puramente un sueño celta donde cualquier combinación es posible…”  Agregando que cuando se culmina la lectura del Maginobion: “Se deja atrás el antiguo mundo de los celtas. Luego con el mundo teutónico que le siguió entramos en el dominio del orden, donde causa y efecto se siguen secuencialmente,  con certeza matemática, donde los eventos se suceden lógicamente… donde los hombres y los animales  se comportan de acuerdo a leyes prescriptas. En el anterior orden celta todas estas condiciones se resuelven por sí mismas y son recreadas por la imaginación, no siempre por las leyes establecidas, sino por la tradición de los tópicos que maneja el poeta o su voluntad de darles nueva forma.                                                                                        


Dylan Thomas nació en la ciudad de Swansea, en el Sur de Gales el 27  de octubre de 1914. En una vivienda alejada del centro y cercana  a un parque, Cwmdonquin Park. En esta casa viviría sus primeros veinte años de vida. Fue un niño de salud frágil, la bronquitis y los recurrentes ataques de asma, le impidieron ir a la escuela primaria durante prolongados períodos. En su formación se debe señalar que asistió a la escuela dominical (Sunday School) de la Iglesia Congregacional de Gales; donde las actividades estaban centradas fundamentalmente en la lectura y estudio de la biblia, la música y el teatro.    


En 1925, a los 11 años de edad aprobó el ingreso a la escuela secundaria (Swansea Grammar School). No fue un alumno aplicado; destacándose exclusivamente en lengua y literatura. En la revista editada por el colegio, que posteriormente llegó a dirigir, publicaría su primer poema. En este periodo se despierta su vocación por el teatro realizando junto a otros estudiantes de la institución la puesta en escena de diversos autores e incluso en ocasiones asumiendo el rol de actor. Más tarde formaría parte de una compañía teatral de su ciudad: The Little Theatre Company. Abandona sus estudios y trabaja como periodista en un diario regional del sur de Gales, el Daily Post. Empleo que abandona a los pocos meses para dedicarse por completo a la escritura de sus poemas y a reseñar libros de otros poetas y escritores en la revista literaria Adelphi, dirigida por John Middleton Murry. Demostrando la amplitud de sus lecturas y la claridad de su juicio crítico.


En mayo de 1933 un semanario editado en Londres, el New English Weekly, da a conocer Y la muerte no tendrá dominio, que será el primero de sus poemas publicado fuera de Gales. Comienzan entonces sus extensas y repetidas estadías en esta ciudad donde se relacionará con otros autores y el mundo editorial. Al año siguiente el diario dominical, Sunday Referee y la Librería Parton imprimirán su primer libro 18 Poemas, lanzando tres años más tarde una segunda edición. Su suerte lo acompaña, una editorial establecida, J.M. Dent & Sons, publica en su Colección Nueva Poesía su segundo libro Veinticinco poemas (Londres, 1936). Al que le seguirán El Mapa del Amor (Londres 1939); Muertes y Entradas (Londres, 1946);  Sueño Campestre (Nueva York, 1952) y Poesía Completa (Londres, 1952).


En 1937 contrae matrimonio con Caitlin Macnamara y se instalan en Gales, donde vivirán en distintas localidades hasta afincarse definitivamente en Laugharne, en el oeste de Gales. Hacia finales de la década de los 30 comienza a grabar programas radiales para la BBC. El primero de ellos La vida y el poeta moderno. El timbre sonoro y belleza de su voz, su cuidada locución son un atractivo para el público. Las autoridades de la radio lo invitarán luego a participar en el programa radial  La Musa Moderna, junto a destacados poetas: Louis MacNeice, W H Auden, Kathleen Raine y Stephen Spender. A partir de entonces y hasta su muerte escribirá y grabará más de un centenar de programas para la BBC.


La situación política y la crisis económica de los años 30 fue compleja e inestable. Prohijó el surgimiento del fascismo y el nazismo. La Guerra Civil Española (1936-1939), la invasión japonesa a China (1937), la anexión de territorios checoeslovacos llevada a cabo por Alemania (1938) estos incidentes conformaron el primer capítulo de una historia de destrucción y muerte. En septiembre de 1939 Adolph Hitler ordena a su ejército ocupar Polonia y Gran Bretaña junto a Francia declaran el estado de guerra con Alemania.


Dylan Thomas se presenta a  una oficina de enlistamiento y es considerado no apto físicamente para ingresar en las fuerzas armadas. Comenzará entonces a trabajar en la productora Strand Films que realizaba documentales para el Ministerio de Información. Fue el autor de decenas de guiones a los que también les puso su voz. Al terminar el conflicto trabajó temporalmente en otra productora Gainsborough Films y se integró a la BBC como crítico de poesía.


Finalizada la contienda, es un poeta reconocido  y respetado en el medio poético. A pesar de la resistencia de ciertos críticos de la época a su obra: Donald Davie; C.H. Sisson y David  Holbrook. Esta hostilidad, en la opinión de John Wain, se debe principalmente a que lo consideraban demasiado galés.   


En 1946 participa en el teatro Wigmore Hall, en una lectura de poemas dedicada a la familia real. En la ocasión leyó también el poema El Tigre de William Blake. Antes de hacerlo el popular actor John Laurie le dio algunas indicaciones acerca de cómo se debía proceder a la lectura de este texto en particular.


La década siguiente realiza primera gira de lecturas (1950) en los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá. Que repetirá en 1952 y 1953. Sus lecturas se realizaron a sala llena y fueron comentadas por los medios. No obstante quizás el dato más significativo fueron sus encuentros con distintos autores, entre ellos, Malcolm Lowry, Henry Miller y Kenneth Rexroth, quien lo había incluido en una importante antología en cuyo prólogo destaca su poética y señala que realiza el mismo asalto violento a la lengua establecida, comparable con el que realiza el norteamericano Hart Crane.  A su regreso la empresa Anglo-Iraní de Petróleo lo comisiona para escribir el guión de un documental sobre sus actividades y viaja a ese país (1951). Mientras tanto continúa trabajando en la revisión de sus poemas que serán publicados, en noviembre de 1952: Poemas reunidos, 1934-1952. 


Fue un lector voraz y en una ocasión se refirió a su biblioteca comparándola con la de su padre. La suya contiene desde Chaucer hasta Henry James, todas las enciclopedias y libros de referencia, e innumerables volúmenes sobre teoría literaria. Es decir todo lo que debe contener la biblioteca de un hombre de gran saber. La mía en cambio incluye mayormente autores modernos. La obra completa de Gerard Manley Hopkins, Stephen Crane,  Sachevereel Sitwell, Edith Sitwell, Wilfred Owen, W.H. Auden, T.S. Eliot y volúmenes de  poesía de Aldous Huxley,  Edna St Vincent Millay, D.H. Lawrence, Humbert Wolf,  Siegfried Sassoon, algo de Bernard Shaw, un poco de Virginia Wolf y de E.M. Forster y todas las traducciones del griego de de Gilbert Murray. En cuanto a James Joyce dice poseer la mayor parte de sus libros, no menciona el Ulises. En realidad la mía no es no es la adecuada pero sumada a la de mi padre se convierte en una extendida selección de autores.


Es relevante el hecho que señalara la ausencia del Ulises, por lo tanto podríamos inferir que la influencia que los críticos le adjudican al irlandés en el juego de palabras y retruécanos que utiliza Thomas provendría del Finnegans Wake, título no declarado en su lista, así como no incluye la obra de autores cuya sombra es perceptible detrás de algunos de sus textos: Francis Thompson y George Herbert. Habría que asimismo agregar a William Blake, los románticos ingleses y los simbolistas y surrealistas franceses que indudablemente conocía. En su correspondencia a través del tiempo mencionara a otros autores: Archibald MacLeish, Christina Rossetti, e. e. cummings, Robert Graves, James Thurber y Rémy de Gourmont, entre otros. A esto habría que agregar que además era un lector entusiasta  de novelas policiales, ciencia ficción, fantasía y de libros para niños. 


La poética de Dylan Thomas, la interpretación de sus textos, ha producido y continúa produciendo opiniones encontradas y contradictorias de diverso origen. “Sus críticos han perdido la esperanza de establecer sus significados”.  Robert Graves protagoniza un rechazo a su trabajo cuando dice que: “Thomas estaba ebrio de melodía y que el significado de las palabrasn a él no le preocupaba… él se proponía mantener un control musical sobre el lector sin molestarse acerca  del sentido.” Esta opinión, no puede ser otra cosa que un subproducto de la incomprensión. Rechazo a aquello que se propone el poeta, hallar nuevos caminos expresivos, brindándole nuevo sentido y significación a las ideas, a los conceptos, a través de  la musicalidad de las palabras.


A ello debemos considerar el uso que hace de las imágenes  de las imágenes en su método creativo que él explica de la siguiente manera: “…un poema mío necesita albergar una cantidad de imágenes. Yo produzco una imagen –sin embargo producir no es la palabra; yo permito, quizás que ésta  se construya emocionalmente en mí y después le aplico las fuerzas intelectuales y críticas que poseo; la dejo prohijar otra, dejo que esa imagen contradiga la primera y produzca la tercera imagen, nacida de las anteriores dos, luego saldrá de ellas una cuarta imagen contradictoria, y las dejo a todos, dentro delos limites formales que me impongo que entren en conflicto. Cada imagen  contiene dentro de ella la semilla de su propia destrucción y mi método dialéctico, como yo lo entiendo, es una constante construcción de imágenes y destrucción de las mismas que surgen de la semilla central; que es en sí misma y simultáneamente destructiva y constructiva …La vida en ningún poema mío  puede moverse concéntricamente alrededor  de una imagen central, la vida debe provenir del centro; una imagen debe nacer y morir en otra; y cualquier secuencia de mis imágenes debe ser una secuencia de creación, recreación, destrucción, contradicción… De este inevitable conflicto de imágenes, debido al proceso creativo, recreativo, destructivo y contradictorio y a la naturaleza del centro motivador, el vientre de la guerra; yo trato de hacer una paz momentánea que es el poema.”  En esta descripción de su método el poeta establece sus diferencias con aquellos poetas cuyos poemas nacen de una imagen central, se mueven a su alrededor y continúan constantemente refiriéndose a ella y con aquellos que consideran sus imágenes como surrealistas, y que él explica   con claridad que estas son racionales y que no surgen del inconsciente.


Si no entramos en el juego que nos propone Thomas, abstracciones, ironía, humor; imágenes oscuras, metafísicas, que en su contradicción buscan iluminar; y sus complejas y extrañas alusiones bíblicas:


“Rabo del gusano de cola de árbol que montó sobre Eva”

(Rumbo al altar bajo la luz del Búho, soneto III) Ref. Genesis, 3: 1-6; Romanos, 5: 12-21.


O esta otra


“mi ojo de camello como una aguja a través del sudario “

(Rumbo al altar bajo la luz del Búho, soneto IV) Ref. Mateo, 19: 23-24.


será difícil si no imposible penetrar su universo que trasciende lo real y asocia lo natural a lo sobrenatural.


En el soneto IV de Rumbo al altar bajo la luz del búho, el poeta se pregunta: ¿Cuál es el metro del diccionario? En el diccionario se hallan palabras cuyas silabas son acentuadas y no acentuadas es decir un repositorio acentual silábico. Que anteceden a su organización en verso, al modo de medirlo   siguiendo los sistemas de escandido: el número de silabas acentuadas; el número de silabas acentuadas y no acentuadas; el número de silabas;  y la medición  de la duración de tiempo de las silabas breves y largas. 


Esta pregunta que se hace está dirigida a señalar que en ocasiones lo normado, lo establecido, merece revisiones; que si él ha utilizado metros tradicionales, es dueño de su libertad  para variar su acentuación y la regularidad silábica  desarrollado intensos efectos musicales, un ritmo y una prosodia propia. Logrando su cometido sin llegar a los extremos de Ezra Pound que proponía: “…derrocar la tiranía del verso yámbico”.


La obra de Dylan Thomas, fruto de diversas influencias y de una cultura ancestral, ha influenciado a su vez a poetas de distintas tradiciones y formación. Entre ellos a los poetas de la generación Beat. Allen Ginsberg, dice que en Aullido su verso

“… la antigua conexión celestial con la dinamo de estrellas en la maquinaria de la noche…” procede del poema de Thomas La fuerza que a través del verde tallo impulsa a la flor.  Jack Kerouac en su correspondencia  refiere en varias ocasiones a sus lecturas de Thomas, cuyos ecos se perciben en su poesía,   injustamente relegada. Asimismo el inglés Philip Larkin, leyó con atención la obra de Thomas, introduciendo cambios en su estilo.  La suya es una influencia que atraviesa lenguas y fronteras.


Ésta, sin dudas se ha alimentado de distintas fuentes; entre ellas la obra del poeta victoriano Francis Thompson (1859-1907), cuya temática tiene puntos de contacto con la de Thomas; y que en su poema  Visión y discernimiento escribe: Brindame, oh bríndame/los terrores de ese sonido, / que su música pueda asistirme/ arropar mi canto en los truenos circundantes.  Un llamado a las fuerzas de la naturaleza del que Thomas parece haber tomado nota.

 


                       

              



                                           


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