CHRISTOPHE MANON
POESÍA DE FRANCIA
en traducción de
Mariano Rolando Andrade
Nació en Burdeos, en 1971. Ha publicado una veintena de libros, entre ellos Au nord du futur (Nous, 2016), Jours redoutables (Les Inaperçus, 2017), Testament, d’après F. Villon (Dernier télégramme/Bisou, 2020), Provisoires (Nous, 2022), Signes des temps (éditions Héros-Limite, 2024), Tout disparaîtra (éditions Sun/Sun con el Museo Albert-Khan, 2024) y Élégies mineures (Nous, 2025).
Es autor de una trilogía en Éditions Verdier: Extrêmes et lumineux (2015), Pâture de vent (2019) y Porte du Soleil (2023).
Cuatro de sus libros han sido publicados al español, tres de ellos traducidos por Mariano Rolando Andrade: El idio(s), (Cuadrivio Ediciones, México, 2019, traducción de Daniela Camacho), Testamento (Editorial Leviatán, Argentina, 2022), Al norte del futuro (Escarabajo Editorial, Colombia, 2023) y Puerta del Sol (Editorial Yaugurú, Montevideo, 2026).
También se han publicado traducciones de sus poemas en las antologías Poblar la intemperie, 20 poetas contemporáneos de Venezuela y Francia (Fundación la Poetaca, Venezuela, 2023) y El gallo y la serpiente . Poesía francesa actual ( Círculo de Poesía Ediciones, Mexico, 2023).

AL NORTE DEL FUTURO
(Escarabajo Editorial, Bogotá, 2023)
No éramos nada quién
podría decir el sol humeante las nieves escarlatas el aire
ocráceo ni completamente sereno el olor
negro de los sueños desperdigados suavemente nuestras manos
suavemente rozaban los hemisferios y ningún tiempo ningún
nombre voluntarios en los silencios tan estrechos como si
los muros los músculos las
sílabas como si de pronto hubiésemos elegido
qué frío circula en las vértebras qué
luz de pronto endeble donde marchábamos más viejos y sin embargo y vidas
tan numerosas efímeras y sin embargo sin embargo tan bien erguidos los unos
contra los otros lo cierto es
que tomábamos nuestras risas como ácido de delgados hilos
de orgullo en nuestros esqueletos
colgados.
*
Escribíamos sobre muros
de prisiones hablábamos a través de las tuberías a otros
como nosotros encarcelados nada
está perdido sujetando lo inasible construimos
con espuma luminosa aquello que
sobreviene siempre como un
acontecimiento dirigimos a los muertos saludos
amistosos con un gesto tierno los envolvemos de palabras
reconfortantes ¿no somos
iguales de pie sobre un mismo patíbulo desconocidos
sin embargo los unos
y los otros cargando un peso
de silencio?
*
Los torturadores abrían llagas
en el fondo de los océanos no escuchábamos
el grito cerrado en las mandíbulas despedazadas de los peces ni
los soles decapitados echábamos por tierra su noble sangre ya no había nombre para aquello que crecía ahora
la vegetación la amábamos exuberante y espesa los animales
color lluvia incluso los muertos los tomábamos en nuestros brazos ¿cómo
será el amor al final de las eras en la claridad de los fuegos vueltos
inmóviles? ¿sabrá reconciliarse en un beso florecer en ramos de palabras que
echen a volar y desaparezcan
desaparezcan en el silencio mismo volando y
desapareciendo y su ruido se reduzca
y se convierta en carne?
*
Extranjeros en la lengua descuartizados
entre dos siglos los pies al norte del futuro conocemos
el sabor del desastre donde algo de estelar ha desaparecido porque no se puede detener
la caída de los astros y sobre nuestros labios la ceniza que fue elevándose en el aire rojo de la mañana donde ahora se hunden
nuestras esperanzas ¿la muerte
nos arrolla en la indiferencia o
hablándonos suavemente con tanto
amor como puede explicando aquello que hace y
por qué lo hace? ¿y se desmorona
la tierra bajo nuestros pies por no
haberla amado?
*
Armados de una justa cólera llenos
de la visión de las cosas acontecidas no podíamos desviar la mirada del siglo
bárbaro quemábamos lo imaginario para calentar
lo real pero este se vengó exigiendo
verdaderas lágrimas y verdadera sangre no teníamos
palabras para decir las palabras que quedan en la garganta imposible
restaurar la sonrisa que nos alumbraba antaño imposible
reencontrar la mano que nos prodigaba caricias a veces
escuchábamos hombres contar y era
como un fuego que calentaba nuestras entrañas el cielo intoxicado lo llenábamos de materia
negra enviábamos mensajes al corazón del universo pero
nadie oía los sollozos del niño el grito de aquella
que fue violada porque he aquí lo que pasó y dondequiera el silencio se amplificaba en el corazón del ruido y sin embargo
percibíamos un susurro
más antiguo que nosotros mismos.
*
Fabricábamos lo real en lugar
de responderle pero ¿dónde
se escondía? ya no lo sabíamos ¿dónde están
las palabras enterradas bajo los escombros aquellas
que yacen en lo más profundo
de los tiempos? ¿y las lágrimas recogidas sobre mejillas
inocentes quién nos las perdonará? ¿quién
sabrá borrarlas? ¿y tienen noticias de nosotros
los muertos en su morada? ¿por qué
se congregan en nosotros como
si llenasen el espacio de besos y gritos mientras
que afuera el mundo se deshilacha y despliega su furor? ¿y qué es
el canto sino esta letra indecisa y endeble de uno
que habla y se encarna y portador
de un pensamiento que se inventa pero
se ignora al igual que las palabras
dispuestas en su caída?
*
Soñamos con apoderarnos
de nuestro destino y ese sueño terminó
contra el muro de un cementerio soñamos
con una estrella roja al Este que se transformó
en muro y se derrumbó soñamos
con castillos en el aire y aquello fue una fosa
común donde fueron arrojados cuerpos por millares soñamos
con una larga marcha y esa marcha terminó en una represa hidráulica ahora
aprendimos a estimar a nuestros semejantes y edificamos
moradas de sangre y hueso e inmortales
por tantos muertos proyectamos
la dicha hacia adelante
de nosotros mismos.
TESTAMENTO (SIGUIENDO A FRANÇOIS VILLON)
(Editorial Leviatán, Buenos Aires, 2022)
1-3
con 40 cumplidos lo acepto:
pajero he sido y sigo siendo
muchos me hicieron sudar la gota gorda
y los tengo entre ceja y ceja
que se los coman vivos los piojos
no tengo dios ni dueño
y a nadie le debo nada
a menudo pasé hambre
y en mi plato a menudo
hubo un mísero mendrugo
algunos me envenenaron la existencia
o intentaron que agachase la cabeza
espero que un día a su turno
les toque sufrir como ratas
y si alguien sostiene
que soy rencoroso es que no me entendió
solo quiero devolverles multiplicado por cien
lo que hicieron por mí
y honrarles con humildad
culo y pies
4-7
pero si fueron duros y crueles
que los castren
o los cuelguen de las bolas
hay que saber perdonar a los enemigos
está claro:
si me jodieron
lo pagarán muy caro
y si se piensa en ellos en el futuro
se lo deberán a mi talento
que supo empero permanecer discreto
y no tendrán que lamentarse
para ellos elegí
mientras aún tengo fuerzas para ello
la estrofa 7 del canto VII
en mi edición de bolsillo
de Don Juan de Byron
me remito también al camarada Blanqui
que me es de gran ayuda a toda hora
y a quien debo mi amor por la insurrección
honrada sea su memoria
como las de Louise Michel y Saint-Just
que supo pensar la Revolución de Francia
8-9
que las ratas viperinas sean felices y célebres
(en cuanto a humildad, tienen para repartir
e inteligencia también, se los garantizo)
para que nos acordemos de ellas en este mundo
donde todo es transitorio
pese a su vasto territorio
que vivan tanto como el abate Pierre
publiquen muchos libros todos sublimes
escritos con la preciosa tinta de sus plumas
concebidos por sus divinos cerebros
tan importantes como En busca en su época
que así sea
no les deseo ningún otro mal
y para terminar:
un callejón con su nombre
EL TRADUCTOR
MARIANO ROLANDO ANDRADE (Buenos Aires, 1973) ha publicado Los viajes de Rimbaud (Editorial Vinciguerra, 1996), Canciones de los Mares del Sur (Buenos Aires Poetry, 2018), Aristas, relatos en los confines de Europa (Ediciones La Parte Maldita, 2021), Baladas de los Mares del Norte (Editorial Leviatán, 2023) y A pie con Stevenson y Rimbaud (Ediciones La Parte Maldita, 2026).
Como traductor, además de las obras ya mencionadas de Christophe Manon, publicó Poesía Beat (Buenos Aires Poetry, 2017), antología de 40 autores de la Generación Beat.
Como editor, se encargó de la curadoría de Luisa Futoransky: Los años argentinos (Leviatán, 2019), Luisa Futoransky: Los años peregrinos (Leviatán, 2022) y Luisa Futoransky: Los años Leviatán (Leviatán, 2025).