MARÍA DEL CARMEN COLOMBO
EN EL PAÍS DEL MIEDO
Nació en Buenos Aires, en1950. Es una de las poetas argentinas más reconocida, de carrera prolífera y dueña de una poética cautivante. Integró el grupo de poesía El Ladrillo, un colectivo literario fundado en 1973 e integrado entre otros por Jorge Boccanera y Vicente Muleiro.
Ha publicado: La edad necesaria (1979); Blues del amasijo (1985); Blues del amasijo y otros poemas (1992; reeditado en 1993); La muda encarnación (1993; reeditado en 2006); La familia china (Ed. Tierra Firme, 1999-reeditado en 2006; Hilos Editora 2012; Reeditado en Chile, 2016), Los sueños del agua (2010, poesía para niños), Antología (Fondo Nacional de las Artes, 2016). Además publicó: “Bulín”, poema ilustrado (Editora -Esteban Mellino-, 1976), “Santo y seña” (1984) y “Folletín” (1998). Publicó, en narrativa: El cuaderno de música (Ed. Cienvolando, 2016), y una plaquette, El país del miedo (Ediciones Penpress, Nueva York, 2016). Ha recibido, en otros, el Primer Gran Premio de Poesía V Centenario (1992) y Mención Especial Premio Nacional de Poesía, Producción 1996-1999 (2005). Integra antologías de poetas argentinos editadas en el país y en el extranjero, entre otras, Puentes/Pontes (Fondo de Cultura, 2003) y 200 años de poesía argentina (Alfaguara, 2010). Colabora en diarios y revistas. Integra el Consejo Editorial de Hilos Editora. Desde 1980 coordina talleres literarios.

*
Si tuviera valor
abriría la puerta: algo acecha
del otro lado. Escucho un latir
contra las hojas y tanteo
mi corazón. Si tuviera
coraje olvidaría
presentir. El peligro
su brillo que despierta más allá.
Para abrirme como una puerta
como una herida en dos mitades
*
El nombre es
mi coraza
una celda la forma
Encerrada
en un cajón espero
--yo protozoo yo crustáceo—
en el país del miedo
en la tierra
más allá de la noche
*
Rubios velos de ninfa
aterradas corazas las morenas
vayan ellas al mundo
Pero a mí no me saquen del cajón
encerrada en mi dédalo
desnuda no me tiren
de la manga
para qué desovillar
una bota nos acecha
oculta
en la humedad yo mamo
de mi dedo
como una monja en su destierro
*
Si mi deseo fuera perdurar
tomaría la forma
de tu especie. Pequeña
y húmeda desde el principio
de los tiempos
confundida con el charol
de la noche
Hasta en una mosca se mira
la humana, un ser fácil
de apartar. Pero hacia vos
el viaje es pesadilla
El espanto nos une
compañera, no merezco
tu ofrenda estoy enferma
de amor
*
Lo que mata es el cuerpo
deprimido el color negro
azuza los instintos
de un fanático del ojo. Existo
aunque no me vea, mentiría.
Lo que mata es la cursiva de mi voz
Es capo de su vista. Y hurga
como si buscara el alma: inútil, insectos
y poemas no tienen. Nada
entre líneas sus ojos huelen el horror
literal: la poesía es una forma
de mirar, intento pero avanza, una forma
de ceguera. Detener el agitado sueño
del entomólogo no puedo. Me clava
por la espalda en su hipnótico tablero, ahora
toma distancia
--No me ve, pienso, no me ves.
*
Dice que por mero
afán de perdurar
evoco a una
dama de la noche
--rubias morenas
la que no corre
vuela
cuando se trata
en realidad de
un exorcismo contra
el espanto
que me une
a esos ángeles caídos
después de todo ¿qué
nos espera
al fin
de este festín
tanto a ellas como
a mí?:
la bota el taco
aplasta
a su paso
lo que teme
el Poder
*
Vuelvo al último
eslabón de la madre
naturaleza
resto mi cuerpo
en un gasto excesivo por
desaparecer
en mi larva de misterio
tu vistazo no podrá
lastimarme una lástima
bárbara
mi voz se pierde
como un eco mezquino
: que los hay
los ay
*
Bovino
cérvido
rumiante
oh tú mi pariente
animal
de sacrificio
sostiene la
inhumana
cabeza
con orgullo de
buey que acepta el peso
de una pasión inútil
*
Skorpio oh skorpio
No, no estaba en tu naturaleza
Fue tan solo mala fe, aviesa condición
sostenida en
ideológicas pasiones
como vivenciar al otro,
un contrincante
Naturaleza abandonó hace tiempo
a los humanos demasiado humanos
*
Del miedo, presa
persigo al que persigue
Su certeza es mi vuelo
su mirada la mía:
alambrado círculo
perfecto
*
Colombo viene de paloma
decía papá
y su mano callada
acariciaba mi cabeza
reíamos juntos
en el gran comedor de la casa
recuerdo el anillo
de una voz
luminoso
en su eterno retorno:
O mío babino caro
*
Arder en la noche que une
como los ciervos de San Juan:
regalarse caricias
amamantarse de consuelo
la herida de uno en la del otro
el mismo sentimiento
que tu herida encuentre
mi herida
y el aire y el aliento
enredadas
nuestras lenguas
carne de molusco
débil lábil
*
Sos una oruga que quiso
ser mariposa antes de morir
E. S. Discépolo
Al llamado de la oruga
que quiso volar
y no pudo,
al canto de su imposible
deseo,
a la eterna condena
de esa ilusión
digo adiós
y al despedirme
soplo sobre mi sueño y me libero
imperdonable mariposa